Glenn Murcutt es un excelente referente para aprender nuevos procesos de trabajo con los movimientos. Un claro ejemplo de que Murcutt es un gran observador de los movimientos que ocurren en los lugares, es cuando dice:
“Creo que mucha arquitectura se construye sobre la tierra, y no con la tierra. Estoy muy atento al paisaje, al entorno natural de cada construcción. Tomo en cuenta la topografía, las tormentas, la flora, la fauna, la luz, la forma en que el viento mece los árboles, el clima, los cursos de agua, y trato de resolver la construcción con tecnologías sencillas, muchas veces trabajando con los materiales del lugar.”
Además Murcutt comenta, hablando de su experiencia de vivir 24 horas en su vivienda Marie Short:
“Fue maravilloso estar allí. Tenía el control. Podía decidir si quería que el viento entrara o no. No estaba esclavizado por el edificio. Podía oír las ranas, los grillos, podía decir que el inicio del día se acercaba por los sonidos de los pájaros al despertar. La luna entraba por la claraboya, trazos de luz azulada entraban en la habitación. No se puede experimentar esto en el bosque fácilmente, porque te comerían vivo los mosquitos. Aquí estaba yo en un entorno hecho por el hombre a salvo de los insectos pero capaz de experimentar el noventa por ciento del entorno externo. Podía abrir la casa y congelarme o cerrarla y estar guarecido. Eso es lo que la casa debería hacer, funcionar como un barco de vela.”
Murcutt tiene en consideración todos los factores climáticos:
“Cuando tomo en consideración la magia de nuestro paisaje, me golpea continuamente el don del lugar, la luz del sol, las sombras, el viento, el calor y el frío, las esencias de los árboles y las plantas en flor y en particular la inmensidad de la isla-continente. Todos estos factores contribuyen para dar como resultado una tierra de increíble fortaleza combinada con una delicadeza inimaginable.”
Observemos, por ejemplo, la casa diseñada por el arquitecto australiano Glenn Murcutt, que estudia los patrones de vida de sus clientes tan detalladamente como los procesos solares, el crecimiento de las plantas, el agua fluyendo y el viento soplando. Esta casa en Bingie, en la costa de Australia, expresa los ritmos diarios y estacionales del lugar y de la gente que vive en ella. La forma del techo en el interior de la casa y el pasillo por el que se mueve la gente refleja el camino por el que discurre el agua. La lluvia cae en la cubierta, se desliza hacia el canalón y se arremolina en las bajantes en forma de columnas, de forma visible a través de las puertas de vidrio en cada lado del vestíbulo, para caer en un depósito subterráneo —el suministro de agua de la casa.
La destreza de Murcutt en el uso del lenguaje del paisaje pone a sus clientes deliberadamente en comunicación con los procesos que sustentan sus vidas, procesos que, sin embargo, a menudo se dan por hecho. La gente manipula las ventanas y los muros para permitir la entrada de luz y aire, o para intensificarla o bloquearla, como uno ajusta las velas en un barco para captar o evitar el viento; durante el proceso, aprenden. Para los que viven en ese tipo de casas, la luz que cambia, el viento que sopla, los procesos de la lluvia que cae y del depósito que se llena se hacen visibles, audibles y tangibles.
Viviendo en lugares de este tipo uno aprende a leer y contar el paisaje, a comprender las conexiones entre fenómenos aparentemente inconexos, a formular una respuesta adecuada. Esta clase de alojamiento invoca un sentido de la empatía, invita a la reflexión sobre la continuidad de las vidas humanas con otros seres vivos y con los lugares que todos habitamos. La empatía —la proyección imaginativa de la propia conciencia sobre otro ser, especialmente la amable comprensión de otros seres humanos y de otras formas de vida— es seguramente una de las capacidades humanas más importantes. La fluidez en el lenguaje del paisaje es una ayuda no sólo para la supervivencia, sino también para la imaginación empática.
En definitiva, se puede decir que Murcutt propone leer el lugar, advirtiendo que esa lectura incluye la letra grande y la letra chica. Por esa razón esta semana voy a trabajar con los movimientos del viento de modo que se haga más evidente como dependiendo de la fuerza del viento los objetos del alrededor se ven afectados.
Bibliografía:
http://www.scielo.cl/pdf/arq/n49/art38.pdf
http://habitat.aq.upm.es/gi/Borrador3.pdf
http://habitat.aq.upm.es/boletin/n38/aaspi.html





















































