En un nuevo intento por comprender en mayor profundidad el sueño mediterráneo de Nieves he investigado sobre que es necesario para mantener en buen estado el agua de una piscina. Y es que en el parque el “Campet” el agua que circula por los embalses tiene las mismas propiedades químicas que la de una piscina.
Para elegir bien el agua de una piscina hay que seguir los siguientes pasos:
1º. Elegir el tipo de cloro
- Determina qué tipo de cloro debes utilizar.El cloro es el que mata a las bacterias, las algas y los microorganismos, y viene en varias presentaciones como en frascos, en tabletas de 3 pulgadas, tabletas de 1 pulgada, en barras y en gránulos.
- La forma de cloro más común (y por lo tanto la menos cara) son las tabletas de cloro de 3 pulgadas, que son de disolución lenta y requieren menos mantenimiento. Las barras de cloro son más grandes y se disuelven incluso más lentamente que las tabletas de 3 pulgadas, pero no son igual de populares. Las tabletas de cloro de 1 pulgada se disuelven más rápido que las tabletas de 3 pulgadas.
- El cloro granulado funciona igual de bien que las tabletas y las barras antes mencionadas. Sin embargo, el cloro inorgánico como el hipoclorito de calcio se debe pre-disolver en un cubo de agua antes de añadirlo a una piscina. También se debe añadir a la piscina casi todos los días. Otros tipos de cloro orgánico (dicloro de sodio) o el hipoclorito de litio inorgánico no necesitan pre-disolución. Estos permiten un control muy preciso sobre el nivel de cloro de la piscina, pero requieren pruebas diarias y la adición de la sustancia química. Busca una concentración de 56% a 62% de dicloro-S-triazinetriona de sodio en cloro granulado.
2º. Elegir el ácido cianúrico
- Utiliza el ácido cianúrico con precaución.
Aunque el ácido cianúrico es un ingrediente estabilizante en el cloro que evita que se destruya con el sol, lo hace a costa de reducir la eficacia del cloro. Si usas ácido cianúrico, asegúrate de probar los niveles. Si los niveles son demasiado altos, el cloro pierde por completo su capacidad de desinfectar.
- Algunos estudios nuevos han demostrado que el ácido cianúrico realmente se debe mantener a un nivel no superior a 40 ppm para permitir que el cloro rinda de forma óptima.
3º. Agregar el cloro a la piscina
- Añade el cloro a tu piscina. Los alimentadores de cloro flotantes y los alimentadores de químicos automáticos, disponibles en cualquier distribuidor de suministros para piscinas, lentamente disuelven las tabletas de cloro de 1 y 3 pulgadas o las barras de cloro en el agua de la piscina. Los alimentadores automáticos de cloro son una gran ayuda para el mantenimiento adecuado de tu piscina. Los alimentadores químicos lentamente miden y vierten cantidades precisas de cloro en el agua de tu piscina de forma automática, y ofrecen un control muy preciso sobre la cantidad de cloro que se añade a la piscina.
- Nunca tires tabletas o barras de cloro en tu piscina así nada más ni las coloques en la cesta del “skimmer” de la piscina (aunque hay ciertas marcas especiales que sólo se disuelven cuando están cubiertas de agua).Si una pastilla de cloro se disuelve en la cesta del “skimmer”, toda el agua que pasa a través del sistema de tuberías y de circulación de la piscina llevará un alto nivel de cloro. Esta alta concentración de cloro (que da al agua un pH muy bajo) se come poco a poco el interior del sistema de circulación y puede causar una falla prematura de los componentes de la bomba y el filtro de la piscina.
- Hazle un tratamiento de choque semanalmente a la piscina.Mientras funciona para limpiar tu piscina, el cloro se une a otros productos químicos como el amoníaco y el nitrógeno, lo cual no sólo la hacen efectivamente inactiva, sino que también crean un irritante que puede causar enfermedades de la piel como la tiña inguinal.
- Sigue a la mañana siguiente agregándole una dosis de alguicida para darle mantenimiento.Los alguicidas son tensioactivos que funcionan en las superficies de las piscinas para evitar el crecimiento de algas.
4º. Mantener el pH de la piscina.
- Mantén un nivel de pH adecuado. El cloro es alrededor de 10 veces más eficaz en la desinfección del agua cuando el pH es 7,2 en vez de cuando tiene un alto nivel de pH de 8,2, por ejemplo. EL pH se puede medir de mejor manera con un kit de prueba de gotero en lugar de las tiras de prueba, que se pueden malinterpretar fácilmente.
- Muy a menudo te darás cuenta de que el nivel de pH es alto. La mejor manera de bajar el pH es vertiendo lentamente ácido clorhídrico directamente en la parte profunda de la piscina, mientras que la bomba de la piscina esté encendida y el agua esté circulando. Sin embargo, el ácido granular (reductor de pH) es la alternativa más segura que se puede utilizar en lugar del ácido muriático.
Ahora bien, una vez sabemos como tiene que estar el agua de una piscina es muy importante controlar los niveles de ph, para ello contamos con dos métodos:
Método por gotas para probar el pH de la piscina
- Enjuague bien las pipetas de prueba en el agua de la piscina.
- Llene la pipeta al nivel marcado.
- De ser necesario, añada de 2 a 4 gotas del neutralizador de cloro. Recuerde que si sus reactivos ya contienen neutralizador, puede obviar este paso.
- Añada el número indicado de gotas de fenol rojo a la muestra.
- Tape la muestra y mezcle el contenido invirtiéndolo varias veces. No tape la muestra con su dedo, use un tapón.
- Compare el color con la carta de colores. Evalué el color a base de tono, no de una intensidad. Un tono entre dos colores en la carta indica que el pH está en el punto medio entre estos.
Método por tabletas para probar el pH de la piscina
- Enjuague bien las pipetas de prueba en el agua de la piscina.
- Llene la pipeta al nivel marcado.
- Añada una tableta de fenol rojo a la pipeta. Tápela. Invierta la muestra para disolver la tableta.
- Si el pH está dentro de los límites correctos, el color de la muestra irá de rosa a anaranjado.
Además, en este parque hay dos fuentes que proporcionan agua potable, y siguiendo con este trabajo he investigado en la legislación española, sobre los criterios sanitarios que deben cumplir las aguas de consumo humano y las instalaciones para su suministro, las cuales son reguladas por el Real Decreto 140/2003.
En dicho Real decreto se define el Agua de consumo humano como:
- a) Todas aquellas aguas, ya sea en su estado original, ya sea después del tratamiento, utilizadas para beber, cocinar, preparar alimentos, higiene personal y para otros usos domésticos, sea cual fuere su origen e independientemente de que se suministren al consumidor a través de redes de distribución públicas o privadas, de cisternas, de depósitos públicos o privados
- b) Todas aquellas aguas utilizadas en la industria alimentaria para fines de fabricación, tratamiento, conservación o comercialización de productos o sustancias destinadas al consumo humano, así como las utilizadas en la limpieza de las superficies, objetos y materiales que puedan estar en contacto con los alimentos.
- c) Todas aquellas aguas suministradas para consumo humano como parte de una actividad comercial o pública, con independencia del volumen medio diario de agua suministrado.
El agua de consumo humano no debe contener ningún tipo de microorganismo, parásito o sustancia, en una cantidad o concentración que pueda suponer un riesgo para la salud humana. Para ello deberá cumplir unos requisitos de calidad y debe cumplir con los criterios especificados en el anexo I, del citado Real Decreto en el que se detallan los valores paramétricos de tipo microbiológico y químico, que debe de cumplir un agua potable.
Salvo en determinadas ocasiones, las características del agua en los puntos de captación no cumplen los requisitos anteriormente comentados. Por ello, las aguas deben ser sometidas a una serie de tratamientos, de mayor o menor intensidad, dependiendo de la calidad de las aguas naturales, antes de ser distribuidas a los consumidores. Estos procesos se llevan a cabo en instalaciones denominadas Estaciones de Tratamiento de Agua Potable (ETAP)
De forma general en una ETAP el agua que se ha tomado del punto de captación (río, lago, pozo, etc.) se somete a la siguiente secuencia de operaciones:
- Pretratamiento
La primera operación de pretratamiento consiste en la eliminación de los sólidos de gran tamaño que pueda contener el agua en punto de captación, por ejemplo hojas o ramas de árbol, piedras, etc. Para ello, se utilizan rejas y/o tamices que retienen los sólidos. Cuando el contenido en arenas y sólidos similares en suspensión es elevado, se emplean canales desarenadores en los que los sólidos sedimentan por gravedad.
A continuación, el agua suele someterse a un proceso de aireación, dejando caer el agua en una cascada, cuyo objetivo es incrementar la proporción de oxígeno disuelto, facilitando la depuración por medio de bacterias aerobias.
En el pretratamiento es habitual incluir una oxidación primaria, por ejemplo con dióxido de cloro (ClO2), cuyo objetivo principal es destruir las sustancias orgánicas precursoras de trihalometanos, actuando también como etapa de pre desinfección.
- Coagulación-floculación
Antes entrar a la etapa de decantación, se ajusta el pH mediante la adición de ácidos (clorhídrico, sulfúrico) o de álcalis (hidróxido sódico, hidróxido cálcico) y se añaden al agua agentes coagulantes (sales de hierro o aluminio), que dan lugar a cationes multivalentes con cargas positivas que compensan la carga negativa de las partículas coloidales y por lo tanto eliminan las fuerzas de repulsión entre ellas, facilitando su coalescencia para dar lugar a partículas de mayor tamaño. Asimismo se añaden agentes floculantes con el fin de aglutinar las partículas formadas en la coagulación para dar lugar a la formación de flóculos de mayor tamaño que se separan más fácilmente por decantación en la etapa posterior de decantación, al descender a mayor velocidad.
- Decantacion
En esta etapa los flóculos formados por la acción de los agentes coagulantes y floculantes sedimentan en tanques de forma circular o rectangular, obteniéndose por la parte superior el agua clarificada y extrayéndose por el fondo una corriente de lodos que contienen los flóculos sólidos.
Una variante es la denominada decantación lastrada, en la que se utilizan partículas de arena para incrementar el peso y tamaño de los flóculos, aumentando la velocidad a la que decantan en el seno del agua y reduciendo sensiblemente el tiempo necesario para la decantación.
- Filtración
El agua sobrenadante de la etapa de decantación, se somete a una etapa de filtración, la cual consiste en hacer pasar el agua, que todavía contiene materias en suspensión no separadas en la decantación, a través de un lecho filtrante que permite el paso del líquido pero no el de las partículas sólidas, las cuales quedan retenidas en el medio filtrante.
Los medios filtrantes más utilizados son la arena y el carbón activo granular. En el caso de utilizar este último material filtrante, además de la retención de las partículas sólidas, se producirá la eliminación por adsorción de sustancias orgánicas, evitando la existencia de olores y sabores en el agua filtrada. También existen otros tipos de lechos como es el caso de membranas filtrantes que pueden ser de plástico o de metal.
- Desinfección
La etapa final del proceso de potabilización de aguas de consumo humano es siempre la desinfección. Se trata de la etapa de mayor importancia ya que ha de garantizar la eliminación de microorganismos patógenos que son responsables de gran número de enfermedades.
La desinfección puede conseguirse mediante tratamiento con productos químicos o mediante aplicación de radiación.
La cloración es el procedimiento químico más utilizado para desinfectar el agua, consistente en utilizar cloro o alguno de sus derivados, como los hipocloritos de sodio o de calcio. En la actualidad la mayoría de las plantas potabilizadoras en España utilizan hipoclorito sódico como agente desinfectante. La concentración de hipoclorito suele ser del 5%, lo que equivale a añadir una gota por cada litro de agua.
El agua a purificar se envía mediante una bomba bajo una lámpara de rayos ultravioletas que son los que desnaturalizan el ADN de los elementos patógenos que resultan dañinos para la vida humana.