Archivo del Autor: Sergio Giménez Jiménez

“La ciudad de la navegante guiada por la montaña” V.2

En un nuevo intento por profundizar en el sueño mediterráneo de Nieves, esta semana he estado trabajando con maquetas con el fin de crear una representación de cómo sería un territorio si se siguiesen los patrones que potencian el sueño mediterráneo de Nieves.

Estas son algunas de las fotos de la maqueta de “La ciudad de la navegante viajera guiada por la montaña”:

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En esta ciudad encontramos tres zonas:

– La montaña.

– La ciudad. La cual ha crecido en altura con la finalidad de poder observar la montaña desde su piso o terraza. Las personas de esta ciudad se guían mediante astrolabios, los cuales permiten a sus habitantes saber la hora, la latitud a la que se encuentran y la orientación a la que se encuentra la montaña.

– El polígono industrial. En esta zona las industrias se encuentran en auge debido a que los principales beneficios económicos de la ciudad vienen de la fabricación de astrolabios.


La ciudad de la viajera guiada por la montaña

En un nuevo intento por profundizar en el sueño mediterráneo de Nieves, esta semana he estado trabajando con maquetas con el fin de crear una representación de cómo sería un territorio si se siguiesen los patrones que potencian el sueño mediterráneo de Nieves.

Estas son algunas de las fotos de la maqueta de “La ciudad de la viajera guiada por la montaña”:DSC_0077

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Los patrones de algunos de los paisajes del sureste

Gracias a la excursión realizada este pasado viernes 24 hemos sido capaces de hacernos conscientes de la capacidad transformadora de la ciudad y del territorio. A continuación os muestro algunas de las fotografías realizadas durante la excursión que muestran varios patrones:

– Estas fotografías muestran la caracola de Toyo Ito. Esta construcción es bastante curiosa ya que aparece ante nosotros de la nada. Y es que esta construcción es un claro ejemplo de que a veces la realidad supera a la ficción.

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– Por otra parte, con la intención de descubrir nuevos patrones de este paisaje nos fuimos a la Marina en San Fulgencio en busca de un comercio. Así que fuimos al bar “Dog House”, donde pudimos charlar en inglés con la propietaria del bar sobre cómo y porqué se vino a vivir a San Fulgencio. Ella nos comento que se vino a vivir aquí porque cuando vino al sureste a visitar a su hermana le gusto mucho como se vivía ahí. Así que decidió instalarse en San Fulgencio viviendo de la pensión que le daban. Además, el hecho de que en la Marina casi el 90% de sus habitantes son extranjeros, la hacía sentirse como en su tierra natal, ya que ella no necesitaba aprender el español para vivir en San Fulgencio.

Sin embargo, ella decidió montar un pequeño bar, el “Dog House”, en el cual casi todos sus clientes son extranjeros. Además, todos los beneficios que consigue con el bar son destinados a una organización con el fin de salvar a muchos animales.

A continuación os muestro algunas de las fotografías tomadas allí:

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Maqueta infinita

Esta semana hemos realizado una “maqueta infinita” con el objetivo de fomentar nuestras propuestas. Los patrones que he querido resaltar gracias a esta maqueta son los siguientes:

–  Vista lejana

–  Lugar elevado desde el que se puede observar el territorio

–  Deformidad

– Territorio con subidas y bajadas.

A continuación os muestro algunas de las fotos de la “maqueta infinita”:

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Convirtiendo las sensaciones de Nieves sobre la Silla del Cid

En un nuevo intento por profundizar más en el sueño mediterráneo de Nieves, he leído varios de los poemas de Francisco Mollá Montesinos en su libro “Versos para una mochila”, con la intención de convertir las sensaciones que tiene Nieves respecto a la Silla del Cid en cosas con las que pueda trabajar. Y es que según Nieves este libro expresa muy adecuadamente lo que ella siente por el Cid. De entre todos los poemas de este libro me gustaría destacar estos cuatro sobre el Cid:

PLENILUNIO 

Tras de la Silla del Cid

sube la luna del mar

con un blancor de silencios,

con tan concentrada paz,

que el alma se desparrama

sobre el paisaje dormido,

todo impregnado de Dios

como un sagrario infinito…

Es momento de volar

como una alondra de fuego.

Pedir perdón. Perdonar,

Y en Dios calmar tanto anhelo.

OTRO CANTO AL CID 

La hoguera del poniente

colorea la Silla en su reflejo,

la tiñe de oro viejo

que de bronce se torna lentamente.

 

El elevado manto luminoso

lagrimea el silencio de granito,

el sueño de la piedra misterioso

alcanza vibraciones de infinito.

¡Hondura magna y oquedad saliente!

La noche es una sombre de esperanza.

La paz cae de arriba dulcemente

cual lluvia vaporosa de bonanza.

 

¡Cuán bellos los roquedos

emergiendo del mar de niebla y bruma!

Parece que oran ledos

señalando la luz del Alba suma…

 

Cuando el sol desde el mar lanza su grito

de luz apoteósica, este monte

desnuda el torso abrupto de granito

 y aparece asombrado el horizonte

 magnífico en lo azul del Infinito…

AMO ESTE MONTE ELEVADO 

Amo este monte elevado

 por sus confines de mar,

 por su horizonte de sol,

 por sus paisajes de paz…

 

Porque en sus cumbres emerge

profunda la Inmensidad

encantada en los abismos

 del misterio sideral.

 

Allí el tiempo se ha hecho sólido

 cuajado en el peñascal.

Y el silencio se ha dormido

 en ritmos de Eternidad…

 

Amo ese monte. Él ha sido

mi templo en la soledad…

¡Cuánto bien he recibido

 en la hondura de su paz!

EL SOL DESDE EL CID SOBRE EL VALLE DEL VINALOPÓ 

Del Cid en la magna altura

se ensancha la lejanía,

parece más grande el día

 extendido en la llanura.

Absortos en la Hermosura

 que en el paisaje destella,

es cada hora más bella

 en la luz que le acontece,

y a nosotros nos parece

que habitamos una estrella.

 

De arriba se ve la mar

como un iris de horizontes

 y el pulular de los montes

con desigual pulular.

En rotativo mirar

 se agranda la lejanía

 en un mar de poesía

 envuelta en la luz solar…

¡Cómo es grato navegar

 el mar de la tierra mía!

 

Todo el luminoso espacio

 en mutaciones radiantes;

 en el confín, Alicante,

como preso en un topacio.

Al otro lado, despacio,

 el sol, la belleza suma,

 da colores en la bruma que desparrama o conjunta…;

en tanto, Petrel despunta

 como Venus de la espuma.

 

El sol camina sin prisa,

 temeroso del ocaso,

 y va acortando su paso

 en permanente sonrisa.

En la llanura, precisa

su recreo hasta el detalle…

(Ya nadie duda que se halle

 de nuestro entorno prendado,

y se hace el retrasado

transcurriendo por el Valle).

Gracias a estos poemas he comprendido algunas cosas de cómo actúa el Cid para que Nieves tenga estas sensaciones. Por ejemplo, en el primer poema se nos habla de cómo cuando la luna es llena inunda todo el paisaje con su luz lunar mientras esta en calma. Esto potencia mucho la sensación de tranquilidad que tiene Nieves cuando contempla el Cid.

En el segundo poema nos hablan de como el sol poniente tiñe el Cid desde un amarillo radiante hasta un marrón cobre, mientras el manto de la noche va desapareciendo lentamente. Además, se habla de como va desapareciendo la niebla por la mañana hasta mostrarnos los peñascos y de cómo cuando el sol ha ascendido nos muestra al Cid asombrando al horizonte con el cielo de azul de fondo. Esto estimula la sensación de seguridad de Nieves cuando contempla el Cid cada mañana que va a trabajar, ya que la belleza que muestra el Cid de madrugada la reafirma en su labor cotidiana.

En cambio, en el tercer poema nos dicen que el Cid destaca por sus confines de mar, por su horizonte de sol y por sus paisajes en paz. Y que el paso del tiempo ha forjado la montaña y que cómo para Nieves “Él ha sido mi templo en la soledad“, ya que ha sido su lugar para aislarse y relajarse.

Y en lo que se refiere al cuarto poema, se nos habla de cómo se siente el paisaje del Valle del Vinalopó desde la cima del Cid. Desde aquí nos dicen que puedes ver perfectamente el horizonte, el mar y las subidas y bajadas de los diferentes montes. De cómo podemos ver en la lejanía Alicante, y al otro lado, el sol da luz a Petrel para que se muestre. Además, nos dice que todo aquel que se haya percatado de esto se detiene a contemplar la belleza del Valle del Vinalopó. Y de aquí viene el porque este paisaje prendó a Nieves desde un principio.

Gracias a estos poemas he podido convertir algunas de las sensaciones de Nieves sobre la Silla del Cid, en cosas con las que poder trabajar cómo:

– La luz de la luna llena, para potenciar la sensación de tranquilidad.

– La luz del sol poniente sobre el Cid, para estimular la sensación de seguridad.

– Sobre la cima del Cid, como “El templo de soledad de Nieves”.

– Y sobre el paisaje del Valle del Vinalopó desde la cima de la silla del Cid.

De aquí puedo tener en cuenta la altura y la forma del Cid para conseguir estas situaciones potenciadoras del sueño mediterráneo de Nieves.


¿Qué es la Silla del Cid para Nieves?

Con la intención de sacar adelante la reconstrucción del sueño mediterráneo de Nieves he hecho un breve repaso de los puntos más interesantes sobre los que puedo trabajar:

  • Movimiento del viento.
    • La temperatura.
    • El aire limpio.
  • Contraste luz y sombra.
    • Formas de la montaña.
    • Sombras que hace la montaña.
    • La temperatura.
    • La flora.
    • La tranquilidad que transmiten las luces.
  • Los movimientos del agua.
    • La humedad y diferenciar cuales son las zonas más secas.
    • El contenido de agua en el suelo.
    • La temperatura.
    • Hidrografía, los recorridos de las ramblas que parten de la Sierra del Cid.

Sin embargo, para poder reconstruir el sueño mediterráneo de Nieves primero he de saber que es lo que hace que sea tan especial este lugar para Nieves.

¿Qué opina Nieves del Cid?

Ella lo ve como una obra maestra de la naturaleza.

¿Qué es lo que te gusta del Cid?

Lo que más le gusta del Cid es el poder contemplarlo cuando amanece, ya que le transmite una sensación de seguridad y tranquilidad al empezar cada día. Además, le gusta subir al Cid para poder respirar aire limpio y aislarse de la ciudad y de la sociedad.

¿Qué es lo que te hace sentir?

Le transmite una sensación de seguridad, tranquilidad y de familiaridad. Para ella fué como su guía cuando se mudó aquí, ya que cuando se vino a vivir al sureste ella había dejado atrás todo lo familiar para ella en busca de una vida mejor. Y cuando se sentía insegura o agobiada por vivir en el sureste el contemplar el Cid la tranquilizaba y la reafirma en su idea de que este era su lugar.

Ahora bien, sabiendo esto tengo que trabajar en como el Cid hace que Nieves se sienta así. A Nieves le cuesta bastante expresar lo que hace tan especial al Cid; sin embargo, con los años ella encontró un libro de poemas sobre el Cid (” Versos para una mochila” de Francisco Mollá Montesinos) con el cuál se siente muy identificada a la hora de describir el Cid.

Sin embargo, una de las cosas que hace el Cid para que sea tan especial para Nieves son las luces que crea según la orientación del sol. Por esta razón me gustaría trabajar sobre el contraste entre luces y sombras, y sobre los cambios de temperatura que esto conlleva. Además me parece muy interesante trabajar sobre este tema ya que mi referente “Glenn Murcutt” es un excelente maestro sobre las luces y sombras, y sobre los cambios de temperatura.