
La obra de Olafur Eliasson se encuentra íntimamente relacionada con aquellas cosas que nos rodean pero que no somos capaces a veces de valor en gran magnitud: las emociones y los sentidos. Utilizando elementos efímeros y naturales como la luz, el humo, el hielo y la tierra, y materiales industriales como el espejo, el acero y los filtros de colores, este artista crea “máquinas”, objetos e instalaciones site specific que invitan a experimentar el tiempo y el espacio, a explorar los límites y el ejercicio de nuestros sentidos, a vivir la experiencia de los fenómenos naturales tanto al aire libre como en los confines de un museo o una galería.

En su obra, sentirse tanto dentro como afuera, contemplar y dejarse llevar por las sensaciones, son actos mágicos, casi religiosos. Frente, o dentro de sus trabajos, nos sentimos ubicados en el plano puramente sensorial, desmaterializado, ilusorio pero sin trucos. Cada obra de Eliasson es transparente. Sabemos cómo está hecha y, sin embargo, nos lleva a un territorio entre lo desconocido y lo que hemos visto y sentido. Eliasson nos hace conectar lo que sabemos con cómo lo sentimos.
El artista nos hace vivir una experiencia y, al mismo tiempo, nos hace conscientes de que trata de una experiencia(en la mayoría de los casos, una experiencia colectiva). Estas experiencias y percepciones se dan tanto a nivel de la psicología de la percepción, la fenomenología, los efectos ópticos y retinales, como de lo físico: dónde comienza y termina un espacio, como nos relacionamos con el entorno arquitectónico y con las cosas y personas que nos rodean.

“El artista investiga leyes conocidas de la física, la neurología y la óptica para invitar al espectador a experimentar fenómenos naturales, como la neblina, la luz, el color y los reflejos”, dice el curador brasileño Jochen Volz. Sin embargo, su interés reside menos en la teoría y en los aspectos científicos que en la participación activa del espectador en la creación de determinados fenómenos, por medio de una interpretación para la cual se sirve de su cuerpo, de sus sentidos y de su conocimiento. Ver, sentir y cómo nos relacionamos con otros son sus principales intereses.

Una de las obras más acogedoras en el SESC Pompeia es Your Felt Path, un trabajo que Eliasson ha realizado en otras ocasiones, pero esta vez con una variante. Uno entra a un cuarto oscuro y comienza a perder el sentido de orientación. Humo, tinieblas y, a medida que avanzamos, una luz tenue cada vez más presente, inundan el espacio. Miramos al piso como guía, incluso podemos rozar con alguien y sentir una presencia. No estamos solos. Recorremos más y el entorno comienza a aclararse. Nos dirigimos hacia la luz, una luz cegadora compuesta por tubos de neón blanco. De la oscuridad a la luz, de la incertidumbre a la seguridad de lo conocido, de la soledad a la compañía de otros, Eliasson desafía acá nuestra percepción de la luz y del espacio, y nos hace conscientes de nuestro cuerpo y del de otros.
http://www.olafureliasson.net
http://www.artishock.cl/2011/10/experiencia-y-percepcion-en-la-obra-de-olafur-eliasson/
http://es.wikipedia.org/wiki/Olafur_Eliasson
Respecto a los métodos usados por Olafur, mi intención es inspirarme en sus recreaciones para poder lograr transmitir las sensaciones de Madalena hacia la gente que comparte parte de su paseo, es decir, si a Madalena le gusta desviarse un poco del recorrido de la pinada y subir a un pequeño mirador para contemplar la playa, busca inspirar a la gente e intentar mostrarles porque ese lugar tiene una vistas especiales o porque merece la pena subir para ver lo que hay. Para ello mediante los materiales analizados y los métodos de Olafur intentare lograr captar la atención de la gente.