El proyecto consiste en crear una ciudad perfectamente adaptada para la persona para la que hemos estado trabajando durante el curso. Debemos conocer bien los pensamientos de esta persona y proyectar la idea de la costa mediterránea que él tenía en mente cuando decidió venir a vivir aquí.
Para llegar a este sueño hemos hecho trabajo de campo en los que intentábamos encontrar oportunidades creativas desde los materiales, los movimientos y las atmósferas de su entorno, usando estas oportunidades para reconstruir su sueño mediterráneo.
La ciudad que he planteado para la reconstrucción del sueño mediterráneo de Francisco, mi anfitrión, es la ciudad silenciada de los lectores.
Francisco vino desde Asturias a la costa mediterránea evitando el frío y la humedad del norte. Al preguntarle por su idealización de esta tierra me dijo que el se esperaba agua y vegetación en abundancia, una temperatura sin demasiados altibajos donde poder disfrutar de la tierra y hacer actividades al aire libre durante todos los meses del año.
Una de las actividades al aire libre es la de leer, pues me comentó que cuando estaba haciendo la mili en Madrid observó que la gente leía prácticamente en todos los sitios y que fue una experiencia que le encantó.
Así que la ciudad propuesta no podía ser otra que “La ciudad silenciada de los lectores” donde predomina la vegetación, los espacios en sombra, y la sensación constante de tranquilidad, aire puro y una cierta privacidad en todos los espacios públicos.
El primer ejemplo lo vemos en la vivienda pues consiste en un prisma con todas las fachadas de cristal para conseguir esa aproximación con el entorno vegetal y la cubierta con un lucernario ideado para conseguir esa iluminación necesaria para poder leer, actividad principal de su vida.
Las viviendas están elevadas a la altura de los árboles para dotarlas de privacidad pero sin eliminar esa relación con el exterior. Dentro de ella hay una serie de plantas colocadas de forma que puedan proporcionar ese aire puro libre de las sustancias químicas que pueden tener los objetos domésticos como la alfombra o el tapizado del sofá.
El centro de la ciudad es una biblioteca/plaza con dos alturas donde la gente puede sacarse un libro y disfrutar del aire exterior en las dos terrazas. Estas terrazas consisten en unos espacios cuadrados rodeados por una especie de jardines verticales y con dos bancos en los laterales,
Estos jardines solucionan gran parte de los inconvenientes de leer al exterior, pues con un estudio del soleamiento se ha designado la altura ideal para cada punto de la plaza, teniendo en cuenta la altura del sol en invierno y en verano tanto para la tarde como para la mañana concretamente en las horas claves en las que mi anfitrión suele leer. Además el sistema permite crear un aire acondicionado vegetal que haciendo una selección concreta de las plantas refrigera el ambiente y elimina las toxinas que este pueda tener.
Por último un paseo que conecta las diferentes bibliotecas donde la gente puede pasear con su familia o sentarse a leer cómodamente. Este paseo está al lado de una zona de comercios donde la gente hablan entre ellos y realizan sus compras semanales, y al otro lado una fábrica de papel, pues en una ciudad donde la principal actividad es la de leer, es necesaria la existencia de una máquina que pueda convertir todas las ramas que caen al suelo de los árboles en papel, y por eso hay montones de trabajadores que van recogiendo las ramas y la llevan a la máquina.
Tanto la zona de trabajadores y la de comercios es muy ruidosa por lo que se ha hecho un estudio sobre la característica que tienen las plantas de disminuir los decibelios, y además darle un poco de privacidad dentro del exterior donde toda la gente que pasa por alrededor no pueda molestarte, por ello la propuesta de rodear el paseo con los muros vegetales para conseguir un espacio lo suficientemente cómodo y tranquilo para poder leer o pasear donde el sonido de los árboles en contacto con el viento o el de los pájaros sea el único que pueda distraernos.
Esta sería la ciudad ideal para Francisco, donde la vegetación, los espacios en sombra, la tranquilidad y los libros son los protagonistas.








































































































