Conforme me adentro más en el mundo de mi anfitrión José, me doy cuenta de la cantidad cosas que él tiene en cuenta en su mundo, y que yo no percibo. Un ejemplo de ello es el humo que se produce en el bar, y como se va desarrollando en él.
Para yo poder entender el flujo de humo, antes debo saber que es el humo, y porqué se produce.
El humo es un producto en estado gaseoso que resulta de la combustión de un elemento que no llega a completarse, por lo que se trata del resultado no buscado de una combustión.
En el bar de José, la procedencia del humo se debe a las diferentes formas de cocina, la cual se abre dos veces al día. En la variedad de cocina la plancha, el humo proviene del vapor de agua del propio alimento al calentarse, al igual que en la cocina cocida, pero en el caso de la cocina de frituras, que además es la que más se da en su bar, el humo se debe, en su mayor parte, a que el aceite sufre varías transformaciones desfavorables, como la hidrólisis (reacción química entre el agua y aceite dando como consecuencia un aumento de los ácidos grasos).
El humo, al tratarse de un medio volátil a una temperatura superior a la del medio ambiente que lo contiene y cuya fuente generadora está puntualmente localizada, el fenómeno es fácilmente explicable siguiendo el siguiente proceso:
Se producen corrientes ascendentes de convección desde el foco emisor. El carácter gaseoso permite que el humo se vaya conteniendo en el techo adaptando su forma.
La temperatura de este elemento volátil va disminuyendo a medida que nos alejamos de la fuente emisora, pero siempre es superior a la temperatura del aire que lo rodea. Esta diferencia de temperatura deriva en un gradiente de presiones que hace que el aire caliente deja durante su ascensión.
Para conocer la evolución del humo dentro del local, entendiendo por evolución, aquellas zonas de mayor concentración de humo a través del tiempo, he colocado transductores, que consisten en unos filtro de material absorbente, que se han ido impregnando de ésta sustancia volátil, cuanto más se vean afectados.
El material con el que forman estos transductores, se debe a tener alta capacidad de absorción. Después de considerar varias alternativas, como gasa, papel de cocina, papel de hornear.., me he decidido por el papel filtro de café.
Se dejaron colocados y en funcionamiento durante 2 semanas, e identificando a cada transductor con un número. Para clasificar los diferentes gradientes, he establecido 5 niveles de afección, identificando al mayor nivel con la letra A. La letra B se corresponde con un nivel de afección menor, y así sucesivamente hasta llegar al nivel E.
Una vez transcurrido las dos semanas y considerando el grado de afección de cada transductor, establezco unas líneas que delimitan aquellas zonas del bar con características similares en cuando al contenido de humo se refiere.
Una vez transcurrido las dos semanas y considerando el grado de afección de cada transductor, establezco unas líneas que delimitan aquellas zonas del bar con características similares en cuando al contenido de humo se refiere.



































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