Resumen | En primer lugar presento a Mooni. Se trata de un músico que aprendió a tocar el Jembé en Burkina Faso y más tarde decidió venir a España como migrante placentero para así poder desarrollar su hobby, e intentar transformarlo posteriormente en uno de sus trabajos. Mooni ha organizado gran variedad de talleres, y yo he tenido el placer de participar en uno de ellos, que desarrollo en el polígono industrial de San Vicente del Raspeig. Al adentrarme en su mundo, pretendía descubrir cuáles eran sus habilidades con la música, y como éstas modificaban su entorno. Comencé yendo a varias clases del curso que impartía, he intenté observar que cosas pasaban en su mundo a causa de su llegada al sureste. Tras este primer análisis decidí que lo que más me interesaba estudiar como arquitecta era lo que derivaba de su música, y como consecuencia, los ritmos. Tras varios intentos de acercamiento hacia su mundo, comencé creando un chinzairo en el que pretendí mejorar alguno de los aspectos que fallaban a mí entender en su entorno, por ello creé unas baquetas, más resistentes que las que él tenía, y con las que no se rompía tanto el cuero al percutirlas. El resultado no cumplía la realidad que yo quería solucionar, pero me permitió adentrarme más en su mundo y de este modo descubrir, tras una interesante conversación, su forma de entender y escuchar la música. Me comentó que la música nos rodea constantemente, y que la naturaleza puede ser un gran maestro, pero tienes que saber escucharla. Por eso decidí crear unos cascos, que te permitían aproximarte a ese mundo, que muchas veces pasa desapercibido. Con todo lo aprendido realicé un transductor que me hizo posible ver todos esos flujos, que habían permanecido ocultos tanto para él como para mí. El transductor que realicé, trataba de hacer ver las ondas de sonido, en unas imágenes proyectadas en la pared. Al investigar sobre las ondas, y como incidían estas en su entorno, para poder así realizar un mapeado, descubrí el mundo de los materiales y sus diferentes absorciones. Seguidamente, realicé un video en el que mostraba diferentes personajes de su entorno, y como estos presentaban sus propios ritmos. Para concluir he realizado una exposición, en la que quiero hacer sentir músico a cualquier persona que se acerque, y que se dé cuenta que la música, si sabes escuchar, puedes encontrarla en cualquier sitio. Para que los visitantes experimenten esa sensación, he creado unas urnas de cristal en las que, he introducido unos ventiladores que mueven a su vez diferentes materiales, con los que puedes escuchar los ritmos que están en el entorno de Mooni. He escogido el arroz, y los fideos, porque son dos materiales, que aunque se encuentren en la cocina, presentan ritmos diferentes, debido a su peso, geometría, espesor… y las características de estos se asemejan mucho en el caso de los fideos a las hormigas, que se encuentran continuamente en su entorno, y en el caso del arroz, a los piñones, ya que presentan una geometría y espesor muy similares. Además de las urnas, he incluido unos cascos, que esta vez presentan diferentes aislantes en su interior, con lo que te permite darte cuenta de los diferentes tipos de absorción que existen en su entorno.
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