Archivo del Autor: Miguel Gómez Barril

Oportunidades materiales en el entorno de Jimmy

Acero: Cadena de la bici
Hierro: Radios de las ruedas de la bici
Aluminio: Cuadro de la bici
Goma: Puños del manillar de la bici
Caucho: Rueda de la bici

Cemento: Pavimento de la calle
Madera: Tronco de las Palmeras
Vidrios: Ventanas
Tierra: Macetas
Grava: Jardines calle



Mármol: Suelo
Barro cocido: Pavimento
Pintura plástica: Gotelé
Madera: Muebles                       
Tela de raso: Cortinas
Algodón: Sofá
Madera: Paredes
Papel: Deberes de la hija
Cristal de murano: Lámpara


Sistema de trabajo Eames

Para poder explicar cómo llegan Charles y Ray Eames a establecer las pautas de su proceso creativo, es necesario hacer un pequeño resumen de su biografía:

Charles Eames estudió arquitectura en la Washington University de St. Louis, mientras trabajaba de delineante para el estudio de arquitectura Trueblood & Graf. En 1929 viajó a Europa donde conoció la obra de arquitectos del movimiento moderno como Le Corbusier, Mies van der Rohe o Walter Gropius. En 1930, Charles Eames abrió junto a Charles Gray un estudio de arquitectura en St. Louis al que posteriormente se uniría Walter Pauley. El estudio tan sólo realizó una serie de viviendas privadas, cerrando en 1934 debido a la falta de encargos por la Gran Depresion.

En 1935 fundó un nuevo estudio de arquitectura esta vez con Robert Walsh con quien proyectaría la casa Meyer. Para esta vivienda contaría con el asesoramiento de Eliel Saarinen y de su hijo Eero Saarinen. Eliel Saarinen le cambiaría la vida proporcionándole una beca para estudiar diseño en la Cranbrook Academy of Art. Junto a Ray Kaiser (con qquién terminaría formando un tándem indisoluble) y Eero Saarinen, creó algunas de sus revolucionarias sillas, que incluían dos técnicas de fabricación de tecnología punta: el modelado de madera en complejas curvas y la soldadura cíclica, un proceso electrónico de sujeción que permitía unir madera y metal.

Al cabo de un año, Eames y Ray Kaiser contrajeron matrimonio en Chicago. Se instalaron en California y Charles comenzó a trabajar como escenógrafo para MGM. En aquella época crearon la máquina Kazam, una prensa para moldear madera a través de dos planos gométricos en complejas curvas. En 1942 fundaron la Plyformed Wood Company para producir 5.000 tablillas de madera para el ejército de los Estados Unidos. En 1946 el Museo de Arte Moderno de Nueva York organizó una exposición titulada: "New Furniture by Charles Eames", en la que se presentaron las famosas sillas Plywood que diseñó el matrimonio entre 1945 y 1946. Con ellas se pretendía crear muebles de calidad con un precio contenido. Evan las produjo al poco tiempo y Herman Miller las distribuyó y comercializó en exclusiva al adquirir Evans en 1949.

En 1948, Charles Eames ganó el segundo premio de la "International Competition for low-Cost Furniture Desing" del MOMA por su innovadora propuesta de una serie de sillas en fibra de vidrio. Estas sillas serían los primeros asientos de plástico sin revestimiento que fueron producidos en serie. Su concepto, una estructura sencilla, capaz de soportar diferentes variaciones la convirtieron en un mueble universal y muy influyente en el diseño del siglo XX.

A lo largo de los cincuenta y sesenta, los Eames trabajaron para Herman Miller creando muebles muy innovadores como las sillas Aluminium Group. También fueron aplaudidos algunos proyectos de arquitectura, como las Case Study Houses e incluso cortometrajes como Tops o el sorprendente El poder del diez. También fueron pioneros en presentaciones multimedia y exposiciones como Mathematica (1961) o Copernicus (1972). Con sus diseños, películas y fotografías los Eames crearon un lenguaje visual de gran impacto que marcó una época tanto en América como en el extranjero. Charles aportaba su punto de vista tecnológico, material y productivo, mientras que Ray le imprimía a los diseños una visión plástica, formal y humana que aseguraba el éxito inmediato de los diseños.

Todo este contexto fue el que llevó a los Eames a convertirse en lo que podríamos denominar “los nuevos artesanos”, los artesanos tecnológicos. Su trabajo era fundamentalmente de taller, de experimentación tecnológica, del análisis de los materiales por un lado y de las necesidades creadas por el otro hasta la consecución de convergencias.

No solo la mayor parte de sus productos aún son vigentes y perduran, sino que han influido enormemente en el proceso creativo de números arquitectos de la segunda mitad del siglo pasado, en la doble vertiente del trabajo multidisciplinar y la creación artesana de experimentación tecnológica.

Fuentes:
-          Eames design: the work of the Office of Charles and Ray Eames. John Neuhart. Harry N. Abrams.
-          Página web de Diseño y Arquitectura.

-          Página web de Fair Companies.

El por qué de mi referente

He decidido que mi referente va a ser Charles Eames, o mejor aún, el tándem formado por Charles y Ray Eames.

Lo tremendamente variado de su producción (desde la arquitectura y el mobiliario, pasando por el cine, exposiciones,…), unido al carácter artesanal de la mayor parte de su obra, les obligaba a no ser excesivamente metodológicos a la hora de trabajar; las herramientas, los tiempos y los entornos de trabajo debían ser forzosamente muy diversos.

Aun así, hay una serie de constantes en el proceso creativo que se repiten a lo largo de su obra, y que sin duda marcaron en buena medida el éxito de la misma.

Sin duda, la primera de ellas es el trabajo colaborativo basado en el intercambio interdisciplinar, la fusión de los amplios conocimientos técnicos de él con la profunda creatividad artística de ella.
La segunda es la conjunción de tres criterios fundamentales a la hora de diseñar: el interés para el diseñador, el interés para el cliente y el interés para la sociedad en su conjunto. Allí donde confluyen todos estos intereses es donde debe desarrollarse el producto. Este proceso, punto de partida de cualquiera de sus obras (y explícitamente reconocido en la producción de la famosa Silla Eames), les llevó a crear numerosas obras tremendamente prácticas cuya utilidad aún es indiscutible sesenta años después.

Y en tercer lugar podemos destacar la experimentación con materiales accesibles y económicos, profundizando en el estudio de sus propiedades y trantándolos y adaptándolos hasta conseguir nuevas utilidades de los mismos. Su proceso creativo era siempre de taller, tremendamente artesanal.
Sin duda, es este último aspecto el que más me va a interesar: el proceso de trabajo en taller de los Eames, cómo analizaban, sometían a distintos procesos y llegaban a hacer útiles distintos materiales de tipo común. No obstante, y a través del posterior estudio más profundo de la bibliografía relacionada con estos creadores, espero encontrar más aspectos de su proceso creativo que puedan ser útiles al trabajo a desarrollar durante este semestre.

Fuentes:
-          Eames design: the work of the Office of Charles and Ray Eames. John Neuhart. Harry N. Abrams.
-          Documental “The Architect and the Pianter”. Jason Cohn y Bill Jersey.
-          “¿Qué es diseño?”, entrevista con Charles Eames. Madame Amic.


Propuestas de referentes para el curso

Me han llamado la atención los Eames entre otras cosas porque son el claro ejemplo de colaboración, Carles aportaba los conocimientos técnicos de un arquitecto mientras que Ray aportaba el sentido artístico. Abarcan un amplio rango de disciplinas como la fotografía, el diseño de muebles, películas, y como no, la arquitectura. Además trabajan mucho empleando la escala humana.

Oscar Niemeyer, que partía sus trabajos plasmando una síntesis de sus ideas y conceptos extraidos de su más íntimo mundo interior, plasmándolos en bocetos que dan solución a un lugar, a un requerimiento funcional, estético y estructural.

El molino y la cruz


El cuadro está marcado por un acontecimiento global que afecta a todos los personajes que hay en él, como si de una trama principal se tratase el cuadro nos cuenta la migración de un pueblo, que se marcha de sus tierras porque la guerra ha legado a ellas. Ahora bien, dentro de cada gran historia hay pequeños acontecimientos, meros detalles que son los que hacen posibles estas historias.
La historia que yo os voy a contar es la historia de un ladrón, de un hombre asustado, temeroso de perder a algún ser querido asustado por una guerra que le ha alejado de su hogar y lo único que sabe con seguridad es que lo corroe la impotencia de pensar que él no puede hacer nada para ganar esta guerra, o que no había podido hacer nada para salvar a sus seres queridos, que solo puede huir en busca de un nuevo hogar, porque ¿Qué más puede hacer un hombre ante la mayor calamidad de su época?
Pero la vida de nuestro desgraciado ladrón no fue siempre así, antes de la guerra, Mucho antes era tan solo un joven granjero, Con la feliz ignorancia que conlleva ser un granjero, pero con los sueños de grandeza y el sentimiento de inmortalidad que conlleva ser joven. Su familia no poseía grandes tierras ni abundantes tesoros, tan solo tenían una pequeña casa con un pequeño huerto en una pequeña granja. Pero no se podían quejar, no pasaban hambre pues con la granja les daba para comer y con el dinero que ganaban vendiendo la comida conseguían ropas, medicinas si alguien enfermaba, materiales y herramientas para seguir trabajando el campo… Eran buenos tiempos.
Fue comerciando precisamente como nuestro granjero conoció a una vendedora de pieles, era la chica más guapa y bonita que el joven granjero había visto en su vida. Tenía cabello castaño claro un ligeramente enmarañado; su sonrisa  era preciosa, con todos los dientes en su sitio y de color blanco (algo inusual en aquella época), protegidos y resguardados por unos suaves y delicados labios, que a poco que se moviesen podían crear un millón de sonrisas a cada cual más embaucadora que la anterior, pero si algo le llamaba la atención a nuestro granjero era la sonrisa de aquella muchacha, podía pasarse horas y horas mirando aquellos ojos, pero no podría decir si eran verdes o marrones, pues según como les diera la luz parecían cambiar de color. Así nuestro muchacho se enamoró de la comerciante y tras varios trueques y algún que otro paseo le pidió matrimonio.
Aunque la muchacha era divertida, considerada, amable y sana, esta noticia no le gustó nada a la madre del muchacho (a su lado en el cuadro) que era vil y avariciosa y quería que su hijo aspirase al algo más que a una vendedora de pieles. Ella creía que su familia tenía que progresar, que los abuelos maternos del granjero habían sido mendigos y que él debía mejorar el estatus de la familia, como había hecho ella casandose con un granjero. Aun así el granjero y la vendedora de pieles se casaron y se fueron a vivir a la granja, aunque ella seguía yendo y viniendo para seguir comerciando con pieles.
Un día, cuando el granjero ya no era tan joven y una enfermedad se había llevado a su padre y sus hermanos hacía ya tiempo, estalló la guerra en su país. Su mujer, que aunque el tiempo también le había afectado no parecía haber cambiado esos rasgos que enamoraron al granjero, se había ido a una ciudad vecina a vender pieles, dejándolo solo con su madre en  la granja.
Dos semanas después de que su mujer se fuera el granjero estaba a punto de partir en su búsqueda cuando llegaron los soldados de casaca roja diciendo que el pueblo vecino había sido conquistado, que no había habido superviviente y que debían partir de inmediato. Cuando el granjero se enteró de esto quedó desolado, fue como si una parte de él se hubiese muerto, como si se hubiera acabado la felicidad en el mundo y todo lo que quedaba en él fuse miedo, frustración y desesperación.
Así partió con su madre para migrar a otro pueblo lejos de la guerra. Varios meses estuvieron viajando, eran un pueblo nómada, sin hogar, y por tanto pasaban hambre, hasta tal punto que había días que no probaban bocado. Hasta que hubo un momento en que a nuestro granjero le pudo la desesperación y dejó de ser granjero para ser ladrón, robaba comida para él y para su madre, Así fue como el sentimiento de inmortalidad y de que él era capaz de cualquier cosa desapareció del ‘joven’ granjero tras varios reveses que le dio la vida, y convertir esa inmortalidad en la desesperación propia de un ladrón.
En el cuadro se muestra el momento en el que cazan al ladrón. A su madre la apartan de él, pues está a punto de ser ejecutado y lo peor de todo es que al ladrón no le importa, no quiere seguir viviendo con miedo y rabia, y piensa que bajo ese gran molino es un buen lugar para morir, un buen lugar para reencontrarse con su vendedora…
Esta es una pequeña historia es uno de los muchas relatos que hicieron esa gran migración única y distinta de todas las demás migraciones que ha habido, pues cada buena historia se diferencia de las demás por simples detalles que definen a sus protagonistas.

Resumen del curso y proyecto final

En la propuesta inicial de elegir un anfitrión, decido que es más idónea del entorno que me rodea es Jimmy. Es nacido en Inglaterra, de familia inglesa, y hace años vino a vivir al levante español, residiendo actualmente en la Playa de San Juan.
Su condición de inglés, de profesor particular de su idioma, junto a su trabajo como portero y jardinero de una urbanización, así como sus hábitos en muchos casos distintos a los míos, lo hacían en la persona ideal para convertirse en mi anfitrión; es una persona que, por distinta, influye en su entorno y sin duda despierta mi curiosidad.
Ciertamente, parte del inicio del trabajo ya estaba hecho. Jimmy ha sido durante varios años mi profesor particular de inglés, y eso me ha permitido conocer algunas de sus costumbres, preferencias, aficiones,… No partíamos de cero.
Me reuní con él, le expuse el trabajo que se me planteaba y aceptó encantado. Empezamos por hablar de su día a día, sobre cómo se desarrollaba su cotidianeidad; sobre aspectos concretos del desarrollo de su trabajo, o sobre sus hobbies y sobre cómo y cuándo los desarrollaba.
De aquí surge la elección del chinzairyo. Buscamos un elemento muy usado en su trabajo y en su relación con éste y conmigo mismo: el papel. Si bien es imprescindible en su tarea de profesor a domicilio, no es que su manejo le provoque excesivos problemas, pero después de investigar descubrimos que existen numerosas formas de transformarlo, y por tanto de encontrarle nuevos usos y aplicaciones (es en la búsqueda de la solución donde encontramos a veces el problema a solucionar).
Elegimos un método que convierte el papel en ignífugo. Para ello, obtenemos polvo de alumbre (una mezcla de dos sulfatos, uno monovalente y otro polivalente, que son equimoleculares y que cristalizan con doce moléculas de agua en un sistema cúbico), y lo mezclamos con agua. Sumergimos el papel en dicha solución durante unos segundos, lo retiramos y lo dejamos secar al sol. Con ello conseguimos que la celulosa del papel (el componente ignífugo del mismo) se vea “blindada” por los cristales de alumbre, y por tanto sea mucho más resistente al fuego, no viéndose alteradas el resto de sus propiedades. Realizamos la prueba y sometemos el papel tratado a la acción de un encendedor, comprobando de forma exitosa que el material tarda considerablemente más tiempo en arder.
Es habitual el uso de papel en la arquitectura moderna, si bien no como elemento independiente, sí como componente secundario de otros elementos (en los refuerzos interiores de las puertas contrachapadas, en los dibujos melaminados de algunos tipos de puertas que imitan a la madera,…). En el caso de Jimmy, añade seguridad ante el fuego a su propio despacho, donde acumula grandes cantidades de papel.
En el ejercicio de la prótesis, analizo cuales son los movimientos y hábitos posturales de Jimmy a la hora de impartir clases. Observo que tiene cierta tendencia a aproximar mucho la cara al papel, y que por tanto encorva demasiado la espalda.
Decido por tanto estudiar cuales son los hábitos posturales sanos a la hora de estar sentado; cuales son las consecuencias de no cumplir con dichos hábitos, en qué afecta al organismo; en consecuencia, decido inventar una prótesis que obligue al cuerpo a permanecer correctamente sentado, y que a través de su uso continuado, provoque el hábito de permanecer en la postura correcta después de dejar de usarla.
Tras el estudio, descubro que el hábito postural correcto es el de tener la espalda recta, apoyada ligeramente en un respaldo recto desde las últimas vértebras cervicales hasta el coxis, así como los hombros alineados y relajados. Esta posición permite que la columna vertebral cargue el peso del tronco y la cabeza de manera uniforme, evitando también de esta manera sobrecargas musculares y desgastes en los discos intervertebrales.
A partir de un esquema de la curvatura ideal de la columna y de la posición de los hombros, y aplicando el modelo al físico de Jimmy, fabrico una “T” a partir de pletinas de aluminio, a la que curvo y doy forma para adaptarla a su columna y hombros de forma “ideal”. Añado a dicha T dos suplementos que permitan la sujeción a los hombros, y dos correas que permitan acoplarla a su espalda. La forro de material aislante acolchado, y por último la acoplo a una camiseta (que aunque en el prototipo fabricado es impersonal, la idea era hacerlo con una camisita del Everton, equipo del que se siente Jimmy, lo que permite hacerla más afín al anfitrión).
Tras diversas adaptaciones y mejoras, consigo que Jimmy se sienta cómodo con ella. Vamos mejorando el proceso que facilita colocarla y quitarla, y comprobamos cómo, con ella puesta, la postura de espalda y hombros es la adecuada una vez sentado. Si bien no deja de ser un elemento incómodo, me traslada la sensación agradable de sentirse correctamente sentado.
A la hora de decidirme por un transductor, hago una elección que a la postre se mostraría como errónea. Llega hasta mis manos un mineral que con los cambios de temperatura va cambiando de color, algo que tradicionalmente ha sido asociado a los estados de ánimo. Con la ayuda de una amiga dedicada a la elaboración de bisutería, fabrico un anillo que, llevado por Jimmy (e introducido de forma periódica en un elementos aislante), en teoría nos puede revelar sus cambios de estado de ánimo a lo largo del día. Trazo un mapa a partir de dichos cambios.
Esto me lleva a realizar una primera transformación de su habitación (utilizo como prototipo la mía propia). Utilizo para ello guirnaldas de luces, con las que cubro los distintos elementos de la habitación, y que luego cubro con celofán de distintos colores. Y aquí se produce una reorientación en la transformación: me doy cuenta de que no es Jimmy el que tiene que influir en los colores en función de su estado de ánimo (un camino esotérico y poco científico), sino al contrario; son los colores los que provocan distintos estados de ánimo en él. De esta manera, Jimmy me va diciendo cada rincón de la habitación qué sentimiento le inspira, y en función del mismo, “visto” de celofán dicho elemento con el color asociado al mismo (la cama con el azul de sosiego, el armario con el naranja de la inquietud,…).


En este sentido, he encontrado un trabajo del artista francés Daniel Buren, en una intervención temporal que realizó en el Palacio de Cristal de París en 2012: creó un techo a media altura compuesto de vidrios circulares de colores distintos, que eran atravesados por la luz del sol y que transformaban el espacio de circulación de más abajo, creando sensaciones distintas a los viandantes en función del color que estaban atravesando.

Si bien se vale de luz natural, el ambiente es más real que esotérico, y la composición de los colores es en apariencia caótica, es cierto que la transformación del ambiente persigue el mismo fin: crear un flujo entre el color y el estado de ánimo.
Llegado a este punto, decido por tanto volver al punto de partida y estudiar la posibilidad de utilizar otro transductor. En el análisis de la forma de habitar Jimmy su entorno, descubro que tiene problemas de reúma. Me dice que ya lleva un tiempo en tratamiento médico, y que el problema puede que se originara desde su infancia, pues su entorno en su país de origen era bastante húmedo, hecho que con el tiempo le ha ido originando problemas en las articulaciones.
Creo un transductor casero capaz de detectar grados de humedad ambiente (higrómetro), y con él acudo a su casa. Descubrimos que su entorno es bastante húmedo (la vivienda está junto a la playa), y especialmente en determinadas zonas de su habitación, orientada al norte, y por tanto sin ningún tipo de insolación a lo largo del año.
Decido en consecuencia hacer una transformación de su dormitorio orientada a disminuir / regular la humedad ambiente del mismo. Creo para ello un “módulo” de absorción de humedad, aprovechando la elevada capacidad de absorción de agua que tiene el cloruro de sodio (la sal común).


El citado módulo consiste en una caja de madera (material ya de por sí higroscópico), que contiene una barra de la que penden dos medias (muy transpirables), rellenas de sal común. La sal absorbe la humedad ambiente, llegando a saturarse de agua y gotear, siendo recogido dicho goteo por un recipiente situado debajo y que ha de ser vaciado periódicamente.
La puerta del módulo tiene orificios, y un panel posterior giratorio, que según su posición, deja entrar más o menos el aire, o impide su paso en su totalidad, aumentando, disminuyendo o anulando la función del módulo.
Hemos dispuesto en el diseño propuesto toda una pared cubierta de módulos iguales al descrito. Jugando con los paneles giratorios de los distintos módulos, no solo podemos regular la humedad del dormitorio, sino que además lo podemos hacer en función de los distintos gradientes de humedad que haya dentro de la estancia.
Soluciones para la regulación de la humedad a través de sales son habituales en la arquitectura tradicional gallega, donde se ha venido empleando el cloruro de calcio (más absorbente aún), desecando posteriormente el mismo asegurándose que los elementos que lo contienen tengan de forma habitual una exposición directa al sol.

En el análisis de su quehacer diario, para el estudio de los ritmos de su entorno, elegimos tres elementos para filmar: una manzana, un cigarrillo y una bicicleta. Los tres elementos están muy asociados al entorno de Jimmy: suele merendar alguna pieza de fruta; fuma asiduamente, y su medio de desplazamiento es la bicicleta y el transporte público (no tiene vehículo a motor).

Con la manzana, decidimos filmar en stpomotion la oxidación de los restos de una manzana comida por él. El ritmo es obviamente lento, por lo que es necesaria la técnica para poder apreciar el proceso. Sin mi intervención, el ritmo es constante, por lo que decido modificarlo cortando unos trozos de la pieza de fruta. Aumenta la exposición al aire y al oxígeno por lo que aumenta la velocidad de oxidación. La fruta está expuesta tres días y medio.
Con el segundo elemento, el cigarro, filmo el proceso de consumición de un cigarrillo entero a velocidad normal, que luego acelero brevemente. El ritmo también es constante sin mi intervención, por lo que decido fabricar un artilugio, consistente en un soporte para el cigarrillo, que en extremo opuesto lleva conectado un ventilador de mano. Además, está construido de forma que el ventilador puede ser girado para que de aire al cigarro tanto de frente como de costado.
Realizo por tanto la filmación en tres fases: una primera el con cigarrillo solo, una segunda con el ventilador incidiendo de frente, y una tercera incidiendo de costado. En la segunda fase, aceleremos el proceso inicial, pero al poco se ralentiza, ya que al incidir el aire de frente, la ceniza termina taponando la entrada de aire y por tanto la combustión. En la tercera fase, el proceso se acelera de forma constante, ya que el aire aumenta el oxígeno en la combustión y la ceniza se dispersa. Obtenemos por tanto tres ritmos diferentes.
En el caso de la bicicleta, acoplo la cámara fotográfica al manillar de la misma, y filmo a velocidad normal el trayecto que conduce Jimmy la bicicleta desde mi casa cuando acaba la clase hasta la suya; luego lo comprimo a velocidad uniforme.
Para intervenir en el ritmo (por otra parte constante, debido a que el terreno es llano, y al escaso tráfico existente), decido que parte del recorrido lo realice con un solo pedal. Para ello, desatornillo el izquierdo y dejo libre el derecho, de forma que solo se puede ejercer fuerza motora a la bicicleta cuando desciende el pedal derecho. Modifico el ritmo por tanto de maera constante e intermitente.
Por último, para el desarrollo del trabajo final de curso, elijo el tema de la humedad como eje central, pero que a su vez nos hable visualmente de Jimmy, de su entorno, de sus gustos y de su problemática.
Elijo como elemento central el módulo de absorción de humedad fabricado para la transformación de la habitación de Jimmy. Ya le he probado, forzando un ambiente excepcionalmente húmedo mediante un humidificador eléctrico. Expuesto el módulo a la acción del mimo durante dos horas, compruebo que cumple su función: las medias llenas de sal se empapan, y escurren agua al depósito situado debajo.


Cuelgo el módulo sobre un tablero vertical que nos sirve de fondo del rincón. Dicho fondo de madera lo pinto de azul, pero con una gradación desde el azul claro de la parte superior al azul oscuro casi negro de la inferior. Por una parte da la sensación de saturación de agua, de humedad intensa, de la que ya nos está hablando el módulo. Por otra, es casi un paisaje asociado a Jimmy; como ya hemos dicho, vive en la playa, a unos cien metros del mar y de frente a él.
Para darle aún más coherencia al contexto, se me ocurre decorar la base con arena de playa. Para conseguir su fijación, hago una mezcla con arena, agua y cola de carpintero, la extiendo y la dejo secar. Antes de que seque, la marco con huellas de su bicicleta. Después de seca, la termino de secar extendiendo espray de laca para el pelo.
Como complemento e estos elementos centrales del rincón, pienso en construir algún tipo de “autómata” que nos recuerde al movimiento de las piernas de Jimmy cuando monta en bicicleta, y de alguna manera, que asocie el agua y la humedad a los problemas que tiene para articular sus rodillas.

Elaboro para ello un elemento articulado de madera, compuesto de dos articulaciones elaboradas con listones de madera, fijas a sendos soportes horizontal y vertical, y sujetas a uno de ellos mediante una biela también de madera accionada manualmente mediante una manivela. Al accionar la manivela, los listones de madera se mueven recordando el movimiento de las piernas durante el pedaleo, y la articulación central se mueve también semejando el movimiento de la rodilla. Para poder comparar el efecto de la humedad, la articulación la hago doble: una de ellas funciona seca (y desliza bien); la otra la empapo en agua (lo que provoca que la madera se hinche y articule peor).
Para que este último artilugio nos sugiera más el movimiento de la bicicleta, coloco una tablet delante del mismo y orientada en la misma dirección, con una proyección en bucle del recorrido filmado de Jimmy en bicicleta desde mi casa a la suya. De esta forma cuando se accionan manualmente las manivelas, el espectador tiene la sensación de estar accionando manualmente el video, o incluso de ir en bicicleta.

Este rincón del que quedo satisfecho porque creo que recrea de una forma muy gráfica, muy intuitiva, una buena parte del entorno de mi anfitrión, he decidido bautizarlo con el nombre de Reuma a Pedales.

También hay más trabajaos y correcciones que quizá no haya mencionado:
Como los autorretratos.