De la forma, que es también “sensación” de la forma por mí, estructural y pragmática, a la esfera espiritual dónde ella se desvanece volviéndose puro arte.
“Dios”, Mies Van Der Rohe dijo, “está en los detalles. Los detalles, fragmentos cristalizados, esencias de la forma. Como en el tiempo del instante podemos hallar el infinito, atributo le adscrito a Dios, encuentra así Dios en los detalles. Coger el instante y el detalle para devolver eterniza una forma. En la belleza, en el instante y en los detalles, se desarrolla el claro para comprender y planear la verdadera forma.”
Las potencialidades compositivas de la luz por Mies residen en los juegos de reflexión de la luz sobre los materiales tanto de afirmar que “..reflexión y difusión son más relevantes que la luz en él mismo, hasta la extrema valorización que la luz reviste por la transparencia y por la reflexión del vidrio.”
La arquitectura de la luz es por Mies luz filtrada por el vidrio y las transparencias.
Como sabemos, Mies van der Rohe ha sido el padre de una arquitectura “piel y huesos” caracterizados por honestidad material e integridad estructural. Ya hemos dicho que santificó el detalle y pensó que Dios residía en los detalles. En aquéllos detalles que, en sus obras, no fueron nunca equivalentes a perifollos o a oropeles estereotipados pero esencia al estado puro. Almas desnudas que hicieron evidente la ecuación sencillez = belleza.
Opinión en una frase como “less is more” menos el es el más significa creer en vacíos que saben llenar de sentido los lleno. Y, por mí, significa creer en la fuerza de elementos simples capaces de recualificar, renovar y remodelar la materia de modo natural y eficaz. Significa, por ejemplo, creer en poder bueno de la luz.
Hablar de luz en arquitectura equivale, en efecto, a contar de un expediente fundamental y precioso capaz de traducir a la perfección aquellos “less is more” que fue el credo de Mies.
La verdad es que existen pocos elementos al mundo capaz de encerrar en si, al mismo tiempo, los carácteres de sencillez, eficacia y singularidad. La luz es decididamente una de éste. Ella es maravillosamente no una estructura invasor, capaz de redefinir, con su sola presencia-ausencia, armonías, equilibrios, espacios, geometrías y volúmenes.
En su sencillez esencial la luz nos cuenta historias de verdad, historias que saben ponerse sinonímico de inteligencia y sostenibilità. Es justo por éste que, en mis arquitecturas la revolución del espacio parte, ante todo, de luz y color: elementos simples, cuánto básicos y fundamentales, que deben ser usados con inteligencia, para valorizar y exaltar lo que realizamos. Elementos que nos permiten, sin sombra de duda, de conseguir el máximo resultado posible explotando el recurso más extraordinario y económico que tenemos a disposición.
Una vez más es entonces el caso de decir: less is more.
Por Mies creer en la fuerza constructiva de la luz significa creer en una energía limpia, en un calor bueno que se halla aquel de los cariños frente el crepitar de un fuego de invierno y los paseos bajo el sol de verano. Significa creer en el valor de la sencillez, de una sencillez que es complejidad solucionada. En la posibilidad de una revolución de los espacios que sepa llevarnos el cielo y el mundo, en una habitación. Opinión en una arquitectura de luz y color es dar importancia a gestos simples, pero nunca banales. Es creer que menos el pueda transformarse en más si se eligen de contar historias que, con espontaneidad, sepan ser sinonímico de hechizo y de maravilla y testigos de una belleza siempre nueva, lineal y auténtica.































