En los ultimos meses tuve la posibilidad de profundizar nuevas temáticas arquitectónicas y de entender cómo trabajar con ellas dentro de un proyecto. El movimiento, los materiales y el clima, y por tanto he entendido cómo y cuánto pueden influenciar nuestras elecciones.
El tema qué he profundizado fue El sueño Mediterráneo y, gracias al “instrumento” del anfitrión, indagué sobre todas aquellos calidades que pudieran mejorar su vida en la ciudad de Alicante.
Mi anfitrión se llama a Hugo, un hombre francés venido en la ciudad española para encontrar suerte, y en el que ha quedado ya que hechizado por la misma, en el que ha logrado concretar sus proyectos laborales.
He tenido la posibilidad de conocer sus orígenes y de profundizar con él todos aquéllos detalles que para el propio Hugo, devuelven Alicante “su Alicante.”
Mi proyecto por la realización de su sueño se ha agrupado en el viraje además de idea de ampliación, de su local, integrado dentro de uno de los barrios de la ciudad.
Partiendo de sus exigencias, de sus deseos y sobre todo de las necesidades de su clientela, he repensado este lugar tan íntimo en el que él pasa gran parte de su vida.
Por lo tanto he focalizado la atención sobre el lugar en el que quierìa trabajar, aquel más querido a mi anfitrión, aquél que más lo caracteriza: su bar. Después de haber estudiado cuidadosamente los espacios del estado de hecho, mi pensamiento se ha dirigido así a la ampliación de los mismos que poder cambiar los flujos de movimiento que se crean al interior. Explotando un espacio vacío, un local inutilizado que está justo adyacente en el bar mismo, ha imaginado la hipotética ampliación del mismo. Ayudándome con el módulo utilizado por los Corbusier, es decir el riproposizione de una estructura reticolata formado por la repetición de más cuadrados he repensado los entornos, los movimientos y las relaciones entre los mismos entornos. Sucesivamente mi pensamiento se ha desplazado sobre la iluminación: como subrayar la vida interior al bar a través de puntos luz que primera faltaron y que en cambio con mi propuesta valorizarían los individuales espacios. Sin embargo éste todavía era una propuesta, un punto de salida del que he partido y sobre el que he seguido trabajando por el logro de mi objetivo: mejorar el sueño mediterráneo de Hugo.
He analizado por primero los lugares del sueño mediterráneo de mi anfitrión con respecto al clima, centrándome en diez flujos del entorno. He visto que los flujos que caracterizan el bar y el piso de mi anfitrión son:
- flujo de gente que entra y sale de la puerta del local
- llama para encender los cócteles preparados por el barman
- el sonido de las voces y las risotadas de la gente que agolpa el bar
- el radiador que calienta el bar en invierno
- el acondicionador por los días más calientes
- la llama de las velas en el cuarto de estar
- flujos de luz de las lámparas
- luz y viento que entran de la ventana
Mi idea proyectiva es basada sobre el deseo de mi anfitrión de ampliar los espacios para crear de ello de nuevos.
He podido explotar la presencia de un inmóvil vacío e inutilizado confinante con una de las paredes del actual bar sobre que estoy trabajando. He notado que derribando las paredes es posible superar aquellos límites de los que Hugo siempre me habló. Y es justo lo que he hecho: derribar el confín, aquel muro que no permitió de ampliar los espacios.
Sucesivamente he repensado los entornos interiores de modo tal de hacer más aprovechable el espacio y al contempo el vivirlo, añadiendo por tanto pican luces hasta a ahora consientes y mejorando la instalación de areazione para un mayor bienestar interior.
Principalmente he analizado el estado de hecho, y viendo el inmueble al lado completamente vacío he hipotizado el derribo de la pared en común para favorecer la ampliación del local. Con la eliminación de dicho muro, se tiene la posibilidad de repensar completamente los entornos interiores y las funciones de los mismos: el simple bar que fue un tiempo puede transformas él en un local de diversión como por ejemplo una discoteca.
A partir de la redistribución del bar, me propusé como poder ampliar este sueño mediterráneo, o mejor aquel de nuestro anfitrión, hasta a llegar al viraje de lo que pudo serlo alrededor de nuestra área de proyecto por nosotros: ¿qué hay más allá? ¿Cómo se relaciona con el exterior? Por al motivo somos dados al viraje a escalera urbana: ¿cómo podemos mejorar e imaginar ahora la ciudad de nuestro anfitrión, como imaginamos una ciudad en la que todos tienen las mismases características y las mismas necesidades y exigencias del mismo?
Bienvenida por lo tanto a la ciudad infinita.
La primera cosa que he pensado ha sido: ¿cómo prometer mi idea dentro del bar dentro de una ciudad?
La idea se focaliza sobre el encuentro, sobre el poner en comunicación los entornos. Este me ha hecho enseguida venir a la mente el elemento urbano que mejor encarna tal idea: el arco, un elemento simple por el que se pasa llegando en un lugar diferente con respecto del en el que se encontró.
Y es así que ha nacido la ciudad de los encuentros: de plaza en plaza.













































