A continuación vamos a tratar como mi referente, Antoni Gaudí, trataba los materiales y que métodos trabajaba con estos.
Gaudí de pequeño con su padre que era calderero y con su tío que tenía un taller en el que trabaja el hierro, en su juventud además de formarse como arquitecto también aprendió las técnicas artesanales del hierro forjado, colado, las carpinterías, la escultura, en los talleres de Edualdo Puntí y de Lorenzo Matamala Pinyol.
Al ver el dragón de hierro en la puerta de la finca Güell, vemos esa reflejada esa formación artesanal, una compleja estructura que conforme nos vamos acercando nos damos cuenta de que está compuesta por piezas de hierro corrientes, pero colocadas de una forma magistral, pues encontramos mallas, muelles, cadenas…
Al conocer las diferentes técnicas del hierro, él mismo era quien formaba a los artesanos que trabajaban para él en sus edificios para que fueran capaces de formar estas complejas formas.
Por otro lado Gaudí también estaba muy familiarizado con la naturaleza y con la tradición local de Barcelona y de la zona mediterránea, utilizando materiales propios del lugar, como en el caso de la composición llamada “trencadís” una técnica que utilizaba fragmentos desechables de la fábrica Pujol y Bausis, platos rotos y trozos de baldosas cerámicas, consiguiendo una gran espontaneidad en sus composiciones y efectos de brillo en contacto con la luz.
El método de trabajo de Gaudí era totalmente experimental y encontramos ejemplos como sus estudios para captar el máximo ángulo de luz con los que creó las superficies regladas, los hiperboloides, jugando con sus ángulos para que pasara la máxima luz posible.
Otra de las pruebas empíricas es la de probar los esfuerzos a los que podían someterse las rocas, dando preferencia a este material por su tradición artesanal, para ello las colocaba en una prensa hidráulica y las sometía a presión, dándose cuenta de que las rocas no se reventaban en grietas de arriba abajo sino que se producía una distención desde el centro hacia el exterior. Él pensaba que los griegos ya habían realizado estos experimentos y que por eso el centro de las columnas era más resistente que el exterior.
A diferencia de otros muchos arquitectos, Gaudí no gastaba su tiempo en la mesa de dibujo, sino que pasaba mucho tiempo en la obra, proyectando las diferentes soluciones constructivas y reflexionando con los artesanos, experimentaba antes de construir. El ejemplo más claro es el de las maquetas funiculares ya explicadas anteriormente en uno de los post sobre mi referente.



