El transductor que os presentaba la semana pasada, respondía a la influencia de la energía magnética, presente en el planeta. Este tipo de fenómeno físico, el cual puede ser natural (como en el caso del campo magnético terrestre) o artificial (imanes), se presenta en objetos materiales y se manifiesta en una fuerza de repulsión o atracción.
Es difícil asimilar la idea de que un mismo material pueda unirse a otro rápidamente, o por el contrario no juntarse de ningún modo, al no ser que ejerzan sobre ellos una fuerza externa.
El objetivo que necesitaba plasmar era la evidencia de este tipo de flujo de energías que se dan en el entorno de mi anfitriona, de un modo casual, pero ¿cómo plantear una instalación de esas características?
Comencé a indagar sobre artistas que hicieran de ello un hecho evidente, pero todos los temas que hallaba eran científicos, sin ningún tipo de elaboración de arte. Pero finalmente, me maravillé con el talento de Tom Shannon, un artista e inventor cuyo tema que abordaba era generalmente las condiciones existenciales, es decir, las fuerzas, propiedades, características, proporciones, sensaciones y el conocimiento de que somos una parte del Universo.
Un buen ejemplo de su obra, es el Rayo de 1986, una escultura a escala de las esferas del Sol y de la Tierra y el cono de la energía, la gravedad, la electromagnética, la luminosidad, que conecta los dos, en proporción. Representación de los 8 minutos y medio que tarda en llegarnos toda esa energía procedente del Sol.
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| Escultura El Rayo |
Pero Shannon es quizás mejor conocido por la escultura de levitación magnética, conseguida gracias a la repulsión que ejercen dos materiales con propiedades magnéticas enfrentando su mismo polo. La sensación que nos transmiten esas esculturas, son de objetos sin peso, ingravidez.
Otro de los temas que aborda es la pintura, en donde pone en práctica otro flujo de energía. Parte de un péndulo que expulsa pintura y oscila gracias a la acción gravitatoria terrestre y consigue registros de este evento físico. En el que incluso ha llegado a patentar el péndulo-dispositivo que le permite utilizar varios colores.
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| Tom Shannon en su estudio |
Entendiendo y asimilando todo este trabajo impresionante e innovador, me dispuse a elegir los materiales para mi instalación. Se tenía que advertir completamente la presencia atracción o repulsión, los cuales me lo podían proporcionar imanes, como forma artificial de un campo magnético constante. Además de poder hacer más visual, la presencia de los mismos, a partir de ser introducidos en el interior de globos.
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| Materiales |
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| Imán en el interior del globo |
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| Instalación |
Por otro lado, como he mencionado anteriormente, precisaba de movimiento aleatorio y esporádico, el cual me podía otorgar el espacio de mi instalación: el vestíbulo-pasillo de mi vivienda. Pues es el lugar donde se dan más movimientos, por su entrada-salida, de todos los miembros del hogar.
Finalmente me dispuse a ubicar un imán en cada uno de los globos y dispersarlos por la entrada, y esperar a que la circulación permitiesen un flujo de actividad. Entonces, me di cuenta que era muy improbable que los globos se unieran, puesto que el imán siempre estaba apoyado en una cara del globo y que con el movimiento no sólo bastaría para hacer que entre ellos se mantuviesen lo suficientemente cerca para que ejercieran sus fuerzas.
Por ello decidí colocar imanes superficialmente en el suelo, como base inmóvil, ya que estos si me permitirían tener mayor probabilidad de juego de flujos.
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| Instalación de imanes en la superficie |
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| Circulación |
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| Atracción imán |
Con la circulación durante 48 horas, 5 de los globos fueron atraidos a los imanes sueltos que había esparcido, hubieron 4 que explotaron directamente con el contacto directo del imán e incluso dos de ellos se unieron a partir del imán del pavimiento. |
| Unión |
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| Resultado final |
La herramienta arquitectónica conseguida eran flujos de movimiento, fuerzas y ruidos, con la singularidad de estar completamente viva.