| Todo comenzó cuando Rosa me dijo que una de las cosas que más le gustaba hacer después de trabajar era pasear, para relajarse. Entonces ideé la propuesta de esta ciudad en lo que lo predominante son los caminos y los recorridos para pasear.
El inicio del camino lo marca su lugar de trabajo, un sitio lleno de estímulos negativos (ruido, contaminación, trabajo), en definitiva, estrés. Nada más salir de su entorno laboral, la trabajadora comienza el recorrido por la ciudad para librarse del estrés adquirido durante su empleo.
Comienza a caminar por un sendero ajardinado y arbolado, que, según las pruebas realizadas durante el curso, hace que la cantidad de estímulos se reduzcan, reduciendo así también, su nivel de una hormona llamada hidrocortisona.
La hidrocortisona es una hormona que se produce con el estrés, encargándose de poner el organismo alerta, aumentando los niveles de presión sanguínea.
El pavimento del camino está hecho de caucho, debido a que es un material muy elástico y esto favorece al caminar, absorbiendo el impacto de la pisada y devolviendo hacia el cuerpo de la caminante un impacto menor, cuidando los huesos de la paseadora.
Los árboles elegidos son una especie llamada Paulownia Tomentosa. Un árbol con flores moradas y que puede llegar a medir 20 m de altura.
La elección de esta especie de árbol se debe a dos razones; la primera, porque el color morado es un color que trae armonía y paz, alicientes para disminuir el estrés. La segunda (y más importante), es el hecho de que este árbol es capaz de absorber hasta diez veces más dióxido de carbono que los demás árboles, dejando más oxígeno que el resto. Con esto consigo que haya un mayor contraste entre la zona de trabajo (llena de contaminación) y la zona para des estresarse (cargada de aire limpio).
Tras este camino se llega a una plazoleta con bancos y una fuente, para descansar mientras se escucha el fluir del agua. El agua, aparte de refrescar el ambiente, produce un sonido al fluir que hace que el cerebro se remonte a la época de embrión, recordando al líquido amniótico, y llevando esa sensación de seguridad de la placenta a la persona, haciéndola sentir más relajada.
Una vez relajada en la plaza, prosigue su camino y llega hasta una zona de playa, con un chiringuito con terraza, para disfrutar cómodamente de un refresco mientras está relajada en la terraza. Cuando se termina el refresco, se tumba en la arena y disfruta de la brisa, del sol y del sonido del agua del mar, en lo que sería la cumbre de la relajación y la reducción total de su nivel de estrés.
Finalmente, está lista para volver a casa y prepararse para otro nuevo día de estrés en el trabajo y de un camino para des estresarse. |