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“Le Corbusier: la arquitectura como Proyecto de Mundo.” (Articulo de Revistas)

El objeto de estudio se centra en reinterpretar la relación que se establece entre la arquitectura moderna y el momento histórico particular que define la primera mitad del siglo XX, como el sustrato sobre el cual Le Corbusier —contrario a lo que sus detractores han acu- sado al declararlo un funcionalista a ultranza que “maquinizó” el problema del habitar—realmente apuesta por la esencia antropológica que subyace a la necesidad de dar expresión material al pro- yecto de un mejor mundo humano habitable.

La investigación se construye desde dos aproximaciones: la primera, que busca establecer el contexto sociocultural que ambienta la postura asumida por el movimiento moderno de la arqui- tectura, la cual nos ubica en el escenario de finales del siglo XIX y comienzos del XX que, en cabeza de las Vanguardias que tuvieron su seno en los escenarios francés y alemán, permitió decantar las apuestas conceptuales que habrían de direc- cionar la modernidad lecorbusiana y, la segunda, que pone de manifiesto en dicho escenario el proyecto de mundo humanista encarnado en aquella modernidad lecorbusiana, situación que, de hecho, sería decisión personal del autor de este trabajo, pues lo que se trataba de dilucidar era el proyecto de mundo del que daba cuenta un arquitecto que suscita controversia como pocos y que, además de haber producido un sinnúmero de edificios, escribió sobre su quehacer en diversos textos que permiten evidenciar una reflexión teórica cristalizada en el racionalismo arquitectónico.

Con el ánimo de presentar la investigación de manera más puntual y precisa, el texto examina el problema en dos partes. Una primera, denominada El movimiento moderno: utopía o realidad, que está sujeta al escenario que rodea la crisis de finales del siglo XIX y que devino, entre otras cosas, en la aparición de las vanguardias resaltando el interés en dos ideas fundamentales: la noción de ahistóricas que acompañó, en buena medida,

el proyecto renovador de las Vanguardias y que determinaría la férrea postura asumida frente al peso de la tradición, por un lado, y el ethos revo- lucionario o el compromiso sociopolítico en ofrecer un mundo digno, útil y funcional para todos y cada uno de los hombres europeos modernos, por el otro. El segundo apartado de este primer segmento busca reconocer la condición moderna como un “proyecto de mundo” a través del análisis de los textos escritos que, más que ser documentaciones históricas o “metarrelatos”, como los definiría Lyotard, son manifiestos que buscaron dar cuenta, humanamente hablando, de las necesidades esenciales del habitar.

La segunda parte, parafraseando el título del reconocido texto lecorbusiano llamado Hacia una Arquitectura, se ocupa particularmente del proyecto humanista sugerido por Le Corbusier y recogido, de manera extraordinaria, en dicho manifiesto a partir de tres elementos básicos; el primero, que denominé el racionalismo arquitectónico y queda cuenta del sustrato sobre el cual emerge su apuesta de mundo moderno que, en suma, busca sintetizar la concepción humanizada y espiritualizada de la arquitectura con el anhelo libertario de una estética que mantiene la armonía entre las leyes del mundo tecnocrático del siglo XX y el bienestar de la sociedad. El segundo examina, por sobre otras cosas, dos cuestiones fundamentales que “materializaron” el racionalismo arquitectónico lecorbusiano y que definí como “¿Belleza frente a Funcionalidad?”, en relación con el problema de lo bello como la expresión material de la profundidad óntica de la arquitectura, y el problema de lo funcional y útil o la correspondencia afín en la relación uso-edificio. Por último, se abordará el problema espacial en el apartado sobre la Arquitectura in-contenible y el espacio indecible, con el cual se esperó poner de manifiesto la noción del “habitar” como condición vital de la arquitectura y en la cual reside, en buena parte, el proyecto humanista de la arquitectura lecorbusiana.

Finalmente, el trabajo concluye con una serie de reflexiones y consideraciones que recogieron el proyecto humanista de aquella modernidad para hacer una aproximación, parafraseando a Hölderlin, a fin de entender cómo “poéticamente habita el hombre” el mundo, es decir, a la comprensión de la cuestión fundamental de la arquitectura que no es otra que el problema humano de “estar” en el mundo, pues es ella quien, sobre otras expresiones de la cultura, está llamada a legitimar los anhelos de una colectividad haciendo “visible”, a través de la redefinición del orden simbólico en la materialidad del edificio, la transformación de la relaciones que equilibran el habitar humano.

[…] La segunda aproximación de esta investigación se centra, justamente, en el establecimiento de la correspondencia entre la teoría estética que subyace en el pensar lecorbusiano y la afirmación material de dichos argumentos, en virtud del reco- nocimiento del carácter racional del acto creativo visto, entonces, como proyecto. La reflexión parte, puntualmente, del manifiesto Hacia una Arquitectura (978) donde Le Corbusier define que la razón de ser de la arquitectura moderna es el hombre y su posibilidad racional de habitar el mundo, sin desconocer que la resolución de dicha relación se halla en la sutil frontera entre lo artístico, lo artesanal y lo proyectual, como creaciones arquitectónicas. De hecho, la primera gran preocupación de una disciplina que se vale de las manifestaciones materiales para dar cuenta de su reflexión conceptual oscila, justamente, entre lo bello y lo útil.

Para Le Corbusier la belleza, concebida como afirmación sensible de los argumentos contenidos en un proyecto, ha de ser entendida, primera- mente, no como la simple expresión formal que recubre el edificio, sino como la manifestación externa del carácter esencial que subyace en el mismo materializando su profundidad óntica (Le Corbusier, 978).Es así como el problema de lo bello, en una época donde dicha búsqueda no parecía ser esencial para las Vanguardias, es el modo o la manera como se hace sensible la esencia, el ser en dirección hacia la verdad en la percepción estética, no fundamentalmente como una comprobación o una demostración de la verdad misma, sino como un “mostrar”, un “hacer evidente” la apuesta civilizatoria de Europa Occidental en pleno siglo XX lo cual, sin duda, vincularía la inagotabilidad de los hechos arquitectónicos al despliegue sustancial del ser.

Le Corbusier, entonces, hallaría en la contundencia de la línea recta, en la austeridad de las superficies planas, y en la desnudez de los volú- menes puros la posibilidad de desplegar la belleza, lo que él mismo define como la presencia, casi mística, del “imponderable” en relación con la espiritualización del hecho brutal a través de la abstracción arquitectónica (Le Corbusier, 1978). Lo bello, en aquel momento, inaugura y comu- nica la expresión particular de la época. […]

En rigor, el proyecto de mundo que Le Corbusier pone de manifiesto a través del movimiento moderno de la arquitectura se funda en entender cómo “poéticamente habita el hombre”, es decir, en comprender que la cuestión fundamental de la arquitectura no es otra que el problema humano de “estar” en el mundo, pues es ella quien, sobre otras expresiones de la cultura, está lla- mada a legitimar los anhelos de una colectividad haciendo “visible”, a través de la redefinición del orden simbólico en la materialidad del edificio, la transformación de las relaciones que equilibran el habitar humano. Ahora bien, la reflexión final de la presente investigación es, tal y como lo fue para Le Corbusier en su momento, un nuevo llamado a la sensatez y a la razón donde desde la posición contemporánea se nos permita preguntar, por ejemplo, ¿será que la arquitectura de este tiempo, en el escenario de un mundo multicultural y hete- rogéneo, debe ocuparse, por encima de todas las sugerentes reflexiones de los defensores del relati- vismo a ultranza, del hombre común y su necesi- dad de habitar el mundo en mejores condiciones? Y la respuesta seguramente será afirmativa. ¿Será posible, entonces, que tal vez, solo tal vez, sea oportuno abrir el camino para alentar una moder- nidad inconclusa, como la entiende Néstor García Canclini (2001), y recomponer lo perdido cuando se ha visto que la enorme preocupación que motivó el levantamiento de esta nueva moder- nidad, justamente en manos de Le Corbusier, fue precisamente crear un proyecto de mundo correspondiente con el anhelo consensuado de una colectividad en aras de conseguir con ello un poco más de equidad y dignidad humana? Y la respuesta, otra vez, podría ser positiva.

La verdad es que, solo por eso, esta investigación concluye que vale la pena apostarle a un proyecto humanista de mundo, indistintamente que se le llame modernidad apropiada o posilus- tración moderna, como sugiere Cristian Fernández Cox (1990), la otra arquitectura, como la llama Enrique Browne (1988) o, incluso, la tercera generación moderna como la llama Josep María Montaner (1997), la realidad es que el problema no es nominal, el asunto fundamental que la arquitectura contemporánea está llamada a poner de manifiesto nuevamente es, esencialmente, un problema humano.

http://portalweb.ucatolica.edu.co/easyWeb2/files/8_7103_revista-13-066.pdf


“La arquitectura es el juego sabio, riguroso y magnífico, de los volúmenes ensamblados en la luz.”

   9“La arquitectura es el juego sabio, riguroso y magnífico, de los volúmenes ensamblados en la luz. Nuestros ojos son hechos para ver las formas bajo la luz; sombras y luces revelan las formas; los cubos, los conos, las esferas, los cilindros o las pirámides son las grandes formas originarias que la luz revela; su imagen nos aparece neta, tangible, sin ambigüedad.

Es por éste que son bonitas formas, las más bonitas formas.Todos concuerdan sobre este, el niño, el salvaje, el metafísico.”

Le Corbusier

Es así que de estas palabras que se puede iniciar a hablar del modo en que el clima es parte de la arquitectura de Le Corbusier a través el utilizo de la luz. La cadencia articulada de luces y sombras, el juego de las reflexiones sobre los materiales escabros de las superficies interiores caracterizan son los carácteres mayor de los proyectos. Además la superación de las vanguardias también ocurre evocando la luz cual instrumento modelador de los volúmenes. Así el arquitecto prefiere recurrir como a la luz natural instrumento por la acentuación de las superficies, medio de control de la plasticidad de la forma.

Dos de los cinco puntos de la nueva arquitectura de Le Corbusier apuntó a favorecer la luz solar en casa y en los edificios no residenciales. Una de estas innovaciones es la fachada libre,  o sea fachadas más construidas en albañilería con una mera función estructural, pero con elementos verticales y horizontales que crean vacíos en la estructura; estos vacíos pudieron ser taponados con paredes aislantes o superficies transparentes, que permitieron la entrada de la luz solar en casa. Siempre para ofrecer un mayor illuminamento de los interiores y para reducir la separación con el exterior, el arquitecto suizo planeó las ventanas alargada, o sea una abertura finestrata que puede cortar por el a lo largo de una entera fachada, así la luz inunda directamente el espacio eliminando casi completamente la separación entre interior y exterior, dejando traslucir la luz y los colores de la vegetación. Además el techo a terraza, le permite al hombre de entrar de nuevo en contacto con la naturaleza, visto que la superficie pudiera hospedar como plantas y vegetación lozana. Todo es posible observar en villa savoye.

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“El verdadero jardín de la casa no estará sobre el suelo, pero por encima de ello a tres metros y a cincuenta: éste será el jardín suspendido dónde el suelo está seco y saludable, del que se verá todo el paisaje, muy mejor que no del bajo.”

Así el arquitecto describió de que manera el que habitó aquel espacio pudo estar en estrecho enlace al paisaje que circundó el inmueble, derritiendo el tal modo los dos espacios.giardino-pensile-villa-savoye

Un otro ejemplo de como la luz penetra dentro del espacio es la capilla de notre dame du haut donde la luz además entra de decenas de aberturas de las más varias formas. Aspilleras, ventanas, cristaleras que determinan sugestivos efectos de luz valorizados por el contraste entre blanco del revoque y la gris suciedad del cemento.800px-Ronchamp_012 La iglesia ha sido concebida para también ser utilizada al exterior, dónde, bajo el amplio techo, se encuentran un altar y un púlpito de modo tal de desarrollar los rituales religiosas a lo abierto y ser así cada vez más a contacto con el exteriornotredame_duhaut_04


Rediseñar el Sueño Mediterráneo de Hugo.

Analizando el sueño mediterráneo de mi anfitrión, querría detenerme sobre el lugar que más ha caracterizado su vida: su trabajo y su bar. Junto a su bar hemos visto que hay un local vacío, y mi idea es ampliar el local englobando el inmueble adyacente. En tal modo será posible reorganizar el entero local, también haciendo referencia a los movimientos actuales y aquéllos que se originarán con la expansión. a tal propósito por los eventuales problemas proyectivos que encontraré, querría solucionarlos a la manera de mi referente, Le Corbusier, es decir utilizando como unidad de medida el número y el cálculo.

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Movimientos, el modo de vivir de las personas!

Al interior del lugar del sueño mediterráneo de mi anfitrión, su bar, que le ha permitido de convertirse en lo que es ahora, he recreado y observado todos los movimientos que se desarrollan dentro de este lugar. Por tal motivo el “que hacer” tiene una gran variedad de actividad que os pueden desarrollar a su interior.
Partiendo sencillamente del tomar una copa, a entretenerse a charlar con los otros clientes del bar, conocer a nuevas personas, bailar en la sala.
Por este motivo aquellos bares se convierte en lugar de interacción y movimiento entre los que lo agolpan: la clientela en este bar es muy varia, durante la semana encontramos principalmente a chicos universitarios y personas adultas, pero ya en las finas semanas hay chicos mas joven. Así me he detenido sobre la cerveza que es vertida en el vaso, las personas que entran en el bar y se sientan a la barra, los que se mueven dentro de la sala.

En otro lugar querido a mi anfitrión, su casa, he observado como los movimientos pueden variar: por ejemplo el caminar descalzo por la casa sobre el entarimado, o todavía en los días de sol, organizar barbacue con sus amigos, y por lo tanto las acciones de cocinar, poner la mesa, y comer junto todo.

Son pequeños movimientos que pero hacen la diferencia y subrayan el modo de vivir de las personas dentro de un lugar.

También me he detenido sobre como mi referente, Le Corbusier, se preocuparon del movimiento de los que vivieron los lugares de él creado: por éste he tomado en consideración la unidad de vivienda de Marsella. Aquí cada lugar es pensado y realizado tomando como modelo de referencia el “modulor”, una escalera de proporciones basadas sobre las medidas del hombre inventadas como por el arquitecto mismo línea conduce vivible de una arquitectura. Aquí el arquitecto por ejemplo realiza la vivienda tipo poniendo al centro de toda la vida del que la habita racionalizando todos los espacios de los vivienda.

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Reconstruccion del Sueño mediterráneo.

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Durante esta semana he tenido la posibilidad de detenerme sobre el estudio del cemento, uno de los materiales que caracteriza el sueño mediterráneo de mi anfitrión, y de como este material pueda ser utilizado en muchos modos diferentes y no sólo por la construcción de edificios. Por tal motivo dentro de la casa de mi anfitrión me he detenido sobre una maceta de hormigón. El hormigón es un polvo que, mezcla con agua en proporción de acerca de 2:1, está capaz de producir una masa (pasta) fácilmente modelable que en alguna hora secoagula perdiendo su inicial plasticidad, y sucesivamente, en un día, asume la rigidez típica de una piedra natural y es capaz de resistir a apreciables apremios mecánicos.

Querría tomar ocasión de este objeto para recrear pequeñas macetas que pueden ser utilizados como objetos ornamentales dentro de la casa.

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“Te cuento mi historia a través detalles materiales…”

DEFINITIVO

“Cuando he llegado a Alicante, mi sueño mediterráneo se ha atado a determinados objetos y materiales que he convertido en parte de mi cotidianidad,estos provocan en mí, cada vez que los tengo, unas sensaciones particulares”.

Así Hugo, me profundiza su experiencia alicantina, enseñándome como determinados detalles han señalado su vida, no quedando solamente finos a ellos mismos, pero caracterizando sus días. Hugo empieza más de lo que ha llenado su vida: su trabajo, su bar, que le ha dado más alegrías que dolores de cabeza, con aquella puerta metálica de aluminio que a causa del tiempo no funciona como debería, y con aquella barra de madera con ese anaquel de mármol, que cada cada vez que lo mira, le enseña el tiempo pasado y todas aquellos noches con los clientes habituales y con la gran afluencia de jóvenes y nuevos amigos. Los lavados de acero inoxidable, compañeros de largas horas laborales con aquella agua que siempre le arrugó las yemas de los dedos, los vasos de vidrio que lo fascinan todavía, por sus formas particulares que ahora como a la hora, los mismos clientes se asombran en el momento del pedido: cada bebida servida fue y siempre es presentada con fantasía en vasos largos, altos o bajos que por una noche, se vuelven cómplices de charlas entre amigos. Para no hablar del alcornoque de los tapones de las botellas de vino que con su agradable ruido a la abertura, acompañaron días de fiesta o consolaron días negativos. Mientras que para los clientes jóvenes ha inventado chupitos con fuego el vulcano, o todavía chupito de color azul que te quema de una manera deliciosa o los chupitos bandera, unos chupitos que forman los colores de la bandera de tu país. Hugo es muy hábil y sabe hacer sentir a sus clientes como en su casa, el sabe que un cliente bien atendido es un cliente que volverá y no solo, siempre con mas  amigos.

Además un día algunos clientes le llevaron algunas  fotos hechas  dentro del bar las fue poniendo una a una sobre las repisas de hierro detrás de la barra.  Poco a poco comenzó a coleccionar aquel papel fotográfico, exponiendo como en un museo aquellos momentos felices que aquellas personas tuvieron en el bar. Hugo es un Gran protagonista de su local es la luz difusa que vuelve así aquel lugar tan íntimo y familiar poniendo muy cómodos todos los que pasan  tiempo en el bar. Cuándo Hugo vuelve del trabajo va a otro lugar que caracteriza su vida: su casa. Esta, construida de cemento armado, pero sobre todo con el amor entre él y su mujer Marta. Allí ha podido coronar su sueño. Y es justo él, el que me ha confesado su atención a los detalles: el entarimado que transmite calor a los pies desnudos, el tejido de piel del sofá que los abraza apenas terminado de comer, las baldosas del baño que reviven las olas del mar con sus matices, las cerámicas o también los adornos de minerales regalados en su matrimonio por los amigos de  Alicante, aquellas lámparas que el y su mujer unidos de la misma pasión artística, han sacado de algunas botellas de plástico, el prado con aquella hierba fresca que hace de fondo a aquellos largos días transcurrieron con mis amigos a cocinar sobre aquella barbacoa de piedra.

Así se concluye mi tarde con Hugo, gracias al que he tenido modo de observar con ojos diferentes aquellos materiales que siempre veo y sobre los que no me detuve nunca: ahora puedo sentirlos, tocarlos con mano. Uno entre tanto que me ha interesado principalmente es el cemento armado, material sobre el que querría profundizar mis estudios y mis conocimientos del punto de vista arquitectónico: estudiar de ello las características y ver cómo es posible utilizarlo.


La arquitectura es un hecho de arte, un fenómeno que suscita emoción, fuera de los problemas de construcción, más allá de ellos. La Construcción es por tener sobre: la arquitectura es para conmover.


Charles-Edouard Jeanneret dicho Usted Corbusier, nombre de arte que se dio a recuerdo de un tío suyo materno, le nace a Chaux-de-Fonds, en Suiza, el 6 de octubre1887.
Su sistema proyectivo es imprimido pues a lo sistemas racionales, con módulos y formas extremadamente simples, según los principios del “Funzionalismo.”

La principal contribución de Corbusier a la arquitectura moderna consiste en el haber concebido la construcción de viviendas y edificios como hechos para el hombre y construidos a medida de uomo[senza manantial]: sólo el usuario tiene la “palabra”, le afirma en Usted Modulor, la obra en que expone su gran teorización, desarrollada durante la II guerra mundial, el modulor nota. El modulor es una escalera de tamaños, basada sobre la Sección áurea, acerca de a las proporciones del cuerpo humano: estas medidas tienen que ser usadas por todos los arquitectos para construir no sólo espacios pero también anaqueles, apoyos, accedidos que estén perfectamente en acuerdo con las medidas estándares del cuerpo humano. Albert Einstein alabó la intuición de Corbusier afirmando, a propósito de las relaciones matemáticas de él teorizado: “Es una escalera de proporciones que hace difícil el error, fácil su contrario.” La producción estandardizada, basada sobre un módulo repetible al infinito, es un concepto que domina toda la producción de Usted Corbusier. En el 1925 él, junto al primo, en menos que un año edifica el barrio Pessac de Burdeos querido por Henrio Frugès, un empresario que le encuentra en Corbusier la síntesis del taylorismo y el edificio a medida del habitante, del usuario. Los edificios de Pessac son construidos a tiempo de récord ya que su planta se basa en un módulo repetible: las viviendas son construidas del mismo modo de un coche en una cadena de montaje. Misma cosa con las casas “Citrohan”, idea desde el 1920 pero le realizáis cumplidamente a Stoccarda en el1927: se intuye la asonancia con el ‘Citroen’, las casas no son en cadena otras que nuevas realizaciones de montaje. “Hace falta crear el espíritu de la producción en serie, el espíritu de construir casas en serie, el espíritu de concebir casas en serie”, es la idea de Corbusier, ya presente en el 1910 con el estudio de las casas a “Dominó”, basadas sobre una estructura portante sobre que puede venir construido cualquier edificio. Entre el 1945 y el 1952 Corbusier la edifica antes de sus “Unités de Habitation”, unidad de vivienda, a Marsella. Más que simples viviendas, se tratan de reales edificio-ciudades. Sobre diecisiete planes construye más que trescientos pisos a ‘cortes’ diferentes, individuales, parejas, familias de 3, 4, 5, 6 personas, al sitio de los pasillos entre los pisos bien siete ‘calles interiores’ dónde soy presentes tiendas de cada tipo y el techo, como ya teorizado en Hacia una arquitectura, se vuelve una inmensa plaza-terraza donde es devuelto el verde sacado por el cemento y una gran piscina. Es un ciudad-edificio por el proletariado, dónde los niños pueden jugar en el parque sobre el techo cuando el padre les es a trabajo y a las madres hacen el gasto en las calles interiores. “Los recursos sensacionales de nuestra época son puestos a servicio del hombre”, afirma orgulloso Corbusier, que repite también los unités a Berlín y en algunas ciudades francesas.
El edificio es la idea de Corbusier es una máquina que habitar.

En su texto teórico Vers un architecture Corbusier enunció los cinco puntos de la arquitectura moderna, basados sobre la sustitución de los muros portante con un esqueleto de cemento armado:

Los Pilotis, pilares, reemplazan los voluminosos setti en albañilería que penetraron hasta dentro del terreno, para suplir por fin de fundaciones, creando en lugar de los sostenes muy flacos, apoyados sobre de los plintos, sobre cuyo apoyar luego los desvanes en hormigón armado. El edificio es sujetado así por altas pilas puntiformes, de cemento armado también ellos, que elevan la construcción separándola del terreno y de la humedad. El área ahora disponible es utilizada como jardín, cochera o si en ciudad para mejorar la viabilidad haciendo darvos las calles.
El Toit terrasse, techo a terraza, tiene la función de devolverle al hombre su relación con el verde, que no está sólo bajo el edificio pero también y sobre todo sobre. Entre los empalmes de las losas de cobertura es puesto el terreno y son sembrados hierba y plantas, que tienen una función coibente respecto a los planes inferiores y hacen exuberante y vivible el techo, dónde se puede realizar también una piscina. El techo jardín también es un concepto realizable gracias a lo el hormigón armado: este material devuelve en efecto posible la construcción de desvanes particularmente resistentes en cuánto resiste a la tracción engendrada por la flexión de las vigas, gravadas del peso propio y de lo que allí es apoyado, muy mejor de los anteriores sistemas dirigidos a realizar llanos horizontales.
El Plan libre, planta libre, es hecha posible por la creación de un esqueleto portante de cemento armado que elimina la función de las albañilerías portante que ‘esclavizaron’ la planta del edificio, permitiéndole al arquitecto de construir la vivienda en toda libertad y disponiendo las paredes a agrado.
El Façade libre, fachada libre, es también una derivación ella del esqueleto portante en hormigón armado. Consiste en la libertad de crear fachadas más constituidas de albañilerías habientes funciones estructurales, pero sencillamente de una serie de elementos horizontales y verticales cuyos vacíos pueden ser taponados a agrado, sea con paredes aislantes que con ventanajes transparentes.
El Fenêtre en longueur o ventana a cinta, son otra grande innovación permitida por el hormigón armado. La fachada puede en efecto ahora ser cortada en todo su largo por una ventana que ocupa de ello la superficie deseada, permitiendo una extraordinaria iluminación de los interiores y un contacto más directo con el exterior.
Estos canones le expuestos por Usted Corbusier serán aplicados a una de sus más célebres realizaciones, la Villa Savoye a Poissy, en los alrededores de París.


“Alicante me secuestró”

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He llegado aquí cuando tuve algo más de 25 años, no encontré trabajo a París, y atraído por el clima del sur del España me vino la idea de hacer esta experiencia, de echarme en algo nuevo, dónde fui yo y sólo yo el artífice de mi suerte. Tan decididos de venir a Alicante e inicié a trabajar como barman en un local del barrio. La vida en los años noventa fue bien diferente de la qué hora caracteriza la ciudad de Alicante, la gente en invierno agolpó las callejuelas del barrio, pero en verano todos los que quise transcurrir las mismas noches decidieron ir en la cercana playa de San Juan. Bien pronto las cosas peral iniciaron a cambiar y la ciudad de alicante y sus callejuelas retorcidas iniciaron a también poblarse en el período veraniego, así el trabajo en este local inició a siempre ir mejor hasta cuando en el 1998 decidido de encaminar justo una actividad en. Las cosas no han ido siempre muy bien, pero lentamente con esfuerzos y sacrificios, inició a gozar de un modesto bienestar económico. El España y en particular Alicante, con su buen comida, su sol, me secuestró. Pero de allí a poco los motivos que me ataron cada vez más a esta ciudad fueron otros: conocí a gente que se volvió como una familia, y con mis hermanos unidos de la pasión de la pelota, nos gustó transcurrir los días libres a jugar a futbol, pero alicante me hizo también conocer la que se volvió mi mujer, Marta, con ella el España, y en particular Alicante, asumió otro sabor. Iniciamos a compartir todo, la pasión común por la buen comida, por las tapas y la cerveza. Así decidimos adquirir una pequeña casa poco lejana del centro de alicante dónde una espléndida vista sobre el mar nos despierta cada mañana. amo ir a correr, de mañana sobre la playa, y respirar el aire limpio del mar. En el tiempo libre me gusta mucho tomar la moto, y dar largos paseos a lo largo de la costa. el pez, además, es otro de los aspectos que más me gusta de esta tierra: cada día al mercado tengo la posibilidad de adquirir el pez más fresco apenas pesque, a diferencia de cuando viví en Francia que tuve que esperar que de los países costeros llegara a la ciudad: y el gusto es toda una otra historia.


Sobre mi.

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Scuola politecnica del mediterraneo, Palermo.


Hola, me llamo Gabriele, y soy un chico de veinte años. Frecuento la escuela politécnica mediterránea de la universidad de Palermo, precisamente me ocupo de planificación territorial, urbanismo, paisajístico, ambiental. He iniciado este curso de estudios en el 2013, y soy al segundo año del mismo. Mi grado tiene el objetivo de formar los estudiantes sobre los fundamentos arquitectónicos pero más en particular sobre el aspecto urbanístico, haciéndose que los estudiantes puedan al final del grado trienal tener un conocimiento preciso y especializado de este aspecto fundamental de la vida de todos los días que a veces es descuidado. La universidad de Palermo me ha dado la oportunidad por el año 2014/2015 de emprender un curso de estudios al extranjero, a la universidad española de Alicante. Con esta experiencia he tenido la posibilidad de aprender una lengua diferente de la mía y de informarme con una realidad diferente de aquella palermitana, poniéndose en contacto con muchos modos de diseñar y planear el trabajo en grupo. Así la experiencia formativa está revelando llena de nuevas dinámicas sea del punto de vista personal que de aquel formativo y laboral.


Un paese straordinariamente fragile

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“Siamo un Paese straordinario e bellissimo, ma allo stesso tempo molto fragile. È fragile il paesaggio e sono fragili le città, in particolare le periferie dove nessuno ha speso tempo e denaro per far manutenzione. Ma sono proprio le periferie la città del futuro, quella dove si concentra l’energia umana e quella che lasceremo in eredità ai nostri figli. C’è bisogno di una gigantesca opera di rammendo e ci vogliono delle idee.

Siamo un Paese che è capace di costruire i motori delle Ferrari, robot complicatissimi, che è in grado di lavorare sulla sospensione del plasma a centocinquanta milioni di gradi centigradi. Possiamo farcela perché l’invenzione è nel nostro Dna. Come dice Roberto Benigni, all’epoca di Dante abbiamo inventato la cassa, il credito e il debito: prestavamo soldi a re e papi, Edoardo I d’Inghilterra deve ancora renderceli adesso. Se c’è una cosa che posso fare come senatore a vita non è tanto discutere di leggi e decreti, c’è già chi è molto più preparato di me. Non è questo il mio contributo migliore, perché non sono un politico di professione ma un architetto, che è un mestiere politico. Non è un caso che il termine politica derivi da polis, da città. Norberto Bobbio sosteneva che bisogna essere «indipendenti» dalla politica, ma non «indifferenti» alla politica.

Se c’è qualcosa che posso fare, è mettere a disposizione l’esperienza, che mi deriva da cinquant’anni di mestiere, per suggerire delle idee e per far guizzare qualche scintilla nella testa dei giovani. Una scintilla di una certa urgenza, con una disoccupazione giovanile che sfiora una percentuale elevatissima.

Quindi con il mio stipendio da parlamentare ho assunto sei giovani, che ruoteranno ogni anno e che si occuperanno di come rendere migliori le nostre periferie. Perché le periferie? Le periferie sono la città del futuro, non fotogeniche d’accordo, anzi spesso un deserto o un dormitorio, ma ricche di umanità e quindi il destino delle città sono le periferie. Nel centro storico abita solo il 10 per cento della popolazione urbana, il resto sta in questi quartieri che sfumano verso la campagna. Qui si trova l’energia.

I centri storici ce li hanno consegnati i nostri antenati, la nostra generazione ha fatto un po’ di disastri, ma i giovani sono quelli che devono salvare le periferie. Spesso alla parola «periferia» si associa il termine degrado. Mi chiedo: questo vogliamo lasciare in eredità? Le periferie sono la grande scommessa urbana dei prossimi decenni. Diventeranno o no pezzi di città? Diventeranno o no urbane, nel senso anche di civili?

Qualche idea io l’ho e i giovani ne avranno sicuramente più di me. Bisogna però che non si rassegnino alla mediocrità. Il nostro è un Paese di talenti straordinari, i giovani sono bravi e, se non lo sono, lo diventano per una semplice ragione: siamo tutti nani sulle spalle di un gigante. Il gigante è la nostra cultura umanistica, la nostra capacità di inventare, di cogliere i chiaroscuri, di affrontare i problemi in maniera laterale”. Renzo Piano