Archivo del Autor: anaviveslull
El molino y la cruz.

Me encuentro a 5 de Febrero del 53dc. Ayer sufrimos un saqueo por una caballería de la guardia real. Yo me encontraba en casa junto a mis hermanos. Justo antes de que sucediera todo acabábamos de venir de celebrar una fiesta en el pueblo. Se trata de “la fiesta de la huerta”, donde todos aportamos algo de lo que cultivamos.
Todo sucedió de golpe, yo acababa de reunirme con mis hermanos, y de repente comenzamos a escuchar gritos. Tiraron la puerta abajo, y nos encontramos frente a un caballo con un jinete vestido de rojo. Pudimos percibir a una treintena de este tipo de caballeros, estos eran los encargados de sacar a la gente de sus casas, además de estos habían otros 30 hombres vestidos de negro, que lo que hacían era reagrupar y mandar a la gente hacía las afueras del poblado.
Tras un largo recorrido andando, nos dimos cuenta de que había un hombre cargado con una cruz. Conseguimos hablar con unos jóvenes de unos 15 años, que parecían saber lo que estaba sucediendo. Nos comentaron que tras acabar la fiesta, apareció el hombre con la cruz gritando que era el salvador. Las mujeres del pueblo comenzaron a alarmarse, segundos más tarde apareció ese grupo de caballeros. Estos agruparon a la gente y desalojaron a todas las personas que estaban en sus casas, amenazando con quemar el poblado. Hasta el momento presente no sabían nada más.
Fuimos conducidos hacía la colina donde se sitúa el molino de la señora Jimena. Una vez allí pudimos apreciar que habían niños corriendo, grupos de dos o tres personas andando bajo las directrices de los hombres de negro, unos 10 caballos con sus jinetes, que parecían ser los nobles del poblado, a los que les habían permitido ir con sus caballos a cambio de dinero. Justo a nuestro lado se produjo una escena donde un hombre con pantalones de rayas y una lanza, apuntaba a un grupo de cuatro personas. Parece ser que estos le habían robado durante el disturbio a un alto cargo algo de comida, y éste había mandado a uno de sus guardianes para hacerles pagar por el delito.
Se apreciaba un ambiente muy movido, todos acompañados de pánico, niños llorando, por haber perdido de vista a sus madres, mujeres apenadas porque habían perdido de vista a sus hijos, o sus maridos habían sido capturados sin motivo aparente. Pocos metros más adelante donde se encontraba el señor de la cruz, se podía advertir un carruaje precedido de un jinete que portaba una bandera blanca.
Conforme avanzaba la tarde, nos fueron conduciendo a todos a una explanada, donde se estaba formando un gran corro. Poco antes de llegar aparecieron unos 10 caballos con sus jinetes al grito de ¡libertad! Justo en ese momento todos los caballeros de rojo corrieron con sus caballos apuntándolos a la vez con sus lanzas hasta capturarlos. La población cayó en el pánico. Una vez situados en al corro, pudimos ver como el hombre de la cruz era situado en el centro. Un alto cargo situado en un hermoso caballo, fue el que informó del suceso que se estaba aconteciendo. Nos habló acerca del hombre de la cruz. Parece ser que ese hombre llevaba varias semanas en busca ya que fomentaba el pánico en los poblados. Finalmente lo habían conseguido capturar, y era necesario reunir a la población para mentalizar de que sus palabras eran todo una farsa, y que si a alguien se le escuchaba hablar acerca de este hecho sería encarcelado una semana en los calabozos. Todo acabó en un susto ya que no era más que una advertencia sobre lo que sucedería si alguien comentaba algo de aquel hombre. Y querían hacer partícipe al pueblo de la muerte a pedradas por todas las enjundias que había cometido.



