Mi referente es Shigueru Ban y esta semana voy a centrarme en los procesos que tienen que ver con los movimientos. Estos resultan muy importante en la observación de un espacio porque permiten ver que es necesario o que se puede crear para dar vida a un lugar mejorado, mas confortable.
Como ya sabemos por mi anterior recopilación del trabajo de este arquitecto, Ban apuesta al cien por cien por el uso de materiales ecológicos como el cartón, el bambú y, cuyo material va a ser mi objeto de trabajo, por el papel.
Mi referente ha utilizado este material para lograr grandes construcciones y dar soluciones, entre muchas otras, a espacios o necesidades básicas de ciudadanos que lo han necesitado. En este plano mi referente ha actuado según ha podido observar, ya no solo el lugar si no los movimientos y la vida en sí de todos los ciudadanos que conformaban un entorno sin espacio alguno.
El hecho de detenerse en un lugar devastado por un tsunami o un huracán, ya te hace poder ver la cantidad de situaciones donde crear nuevo mundo, en este caso, de crear, como ha hecho mi arquitecto, refugios y lugares provisionales de cobijo.
Un claro ejemplo seria la creación de pequeños espacios mediante divisiones simples dentro de un polideportivo donde se alojaron miles de personas tras la catástrofe del tsunami en la costa de Japón. Shigeru Ban se desplazó hasta allí y vio como vivían, como era su día a día, sus movimientos allí en ese gran espacio sin orden y se dio cuanta de que una manera de mejorar aquello era reorganizando el espacio y dotando de intimidad a todas aquellas personas. Y así fue como lo hizo.
En cuanto a obras que reflejen el movimientos está una de las construcciones mas importantes de este arquitecto. La casa recibe el nombre de Naked house, situada en un terreno en Kawagoe, a las afueras de Tokio, rodeada de campos de invernaderos. El objetivo de esta obra es “proporcionar la menor privacidad posible entre los miembros de la familia, una casa que dé a todos la libertad de tener las distintas actividades en un ambiente común”; el resultado es un espacio de plástico con apariencia similar al resto de los invernaderos, que permite el paso de una luz difusa y suave que rellena el interior de la casa.
Si bien, esta formado por dos planos totalmente definidos, el del suelo y el del techo, separados por bastante altura entre los que se sitúan cuatro habitaciones que pueden moverse libremente sobre ruedas. Con este proyecto Shigeru juega a definir un espacio que media entre la estancia de cuatro tatamis y medio (la unidad básica de la arquitectura tradicional japonesa) y un espacio amplio sin compartimentar, más propio de lo que consideramos un “loft”, un juego que permite el contínuo movimiento de las piezas de tal forma que su mudanza nos deja una sensación constante de espacio único. Un enfoque donde el movimiento ocupa un lugar imprescindible.





