Durante esta semana tuve modo de analizar dos elementos que defino llave en mi sueño mediterráneo y que al contempo ponen junto en mi referente con mi anfitrión. Éste son: la madera y el vidrio.
El Vidrio.
La técnica de fabricación del vidrio se descubrió en Oriente Medio hacia el año 3.000 a.C. En esa época siempre se trabajaba a mano, usando moldes, y desde entonces el ser humano lo ha utilizado con diversos fines: para fabricar objetos utilitarios y decorativos, entre los que se incluyen trabajos de joyería. También tiene aplicaciones en la arquitectura y la industria.
El arte de la elaboración del vidrio tiene orígenes antiquísimos. En efecto, según algunos testimonios, se supone que algunos elementos en vidrio ya fueran empleado en el antiguo Egipto para reproducir perlas, vajillas, útiles y muchos otros objetos de valor. A partir de la época romana, el vidrio se volvió de fundamental importancia por la creación y modelado de instrumentos. Así importante de devolverlo todavía utilizado hoy. El vidrio tiene un gran valor. Gracias a ello es posible forjar muchos objetos de empleo cotidiano. En forma pura el vidrio se encuentra en estado duro y transparente, pero expuesto a una fuerte fuente de calor se pone muy maleable, haciéndolo ideal por el modelado. En tiempos como los actuales, de grandes experimentaciones, muchos artistas han localizado en el vidrio el material más idóneo a expresar su estro creativo.
La Madera.
Este noble material, fabricado por la naturaleza con un elevado grado de especialización, debe sus atributos a la complejidad de su estructura.
Está atravesado por una red de células longitudinales (desde las raíces a la copa) y transversales (desde la médula a la corteza) de distintas características, que dan forma a sus tres componentes químicos básicos: celulosa, hemicelulosa y lignina, más otros compuestos secundarios como taninos, gomas, aceites, colorantes y resinas.
La madera es un material duro y resistente, de origen vegetal, sacado por aquella parte de la planta que comúnmente llamamos tronco. Ello es utilizado, más allá de que por objetivos artísticos como combustible y como material de construcción. A causa de su rigidez, que lo devuelve parecida a la piedra, la madera no puede ser plasmado, como en cambio ocurre por la cera y por la arcilla, pero puede ser cavado o entallado. Estas dos técnicas preven ambas la remoción de porciones de materia.


















