Archivo del Autor: antonioviscardi

Objetos y Sensaciones

En su vida nico ha viajado mucho pero se hubo nunca establemente no fijado en un lugar, no fue capaz, porque después de un po’ cada costumbre por él se puso aburrida. Cuando llegó a Alicante, pensó fosos como un sitio los otros, dónde se vive bien pero nada particular. Al principio es así no te sientes realmente habitante de un lugar hasta que caminar por calle y viendo un objeto o sentir un olor, te suscita en ti un recuerdo. Hablando con él, he buscado de no le haces preguntas precisas porque en el fondo quise que fuera algo que me dijera él espontáneamente. En aquellos de Alicante uno de los lugares que quiere particularmente es indudablemente la playa, apartarse los zapatos y sentarse sobre la arena a sentir el olor de agua salada en un tarde tarda de un día de fino invierno cuando el cielo se tiñe de naranjo que se refleja como un espejo. Pero basta con volverse para ver su querida montaña, tierra clara, rocas y clásico verde mediterráneo de que va loco. Aquí sus pasiones semejan unirse y no te dividas nunca justo aquí, en esta ciudad. Levantarse de buena gana la mañana abrir la ventana y una luz entra calentando el entorno, prepararse, meterse los primeros cuatro cosas que se ven bajo los ojos e ir. Dirección mercado central, esperar a la parada el autobús, que es en realidad un peldaño de cemento. Abrir la cartera de piel, tomar el tarjeta azul de plástico y saludar al chófer. Entrar al mercado siempre tiene una extraña magia, ya de fuera atrae con aquellos ladrillos anaranjados, empujar aquella pesada puerta de hierro, te parece casi de entrar en otra dimensión. La gente absorta en buscar el producto mejor, los olores que se agregan, el caos. Ordena de su carnicero de confianza y te hace probar un salchicón de algo llegado. Por Nico el producto tiene una importancia, por su pasión de cocinero e inevitable que sea así. Tocar el producto, olerlo, sentirlo es fundamental. Justo cuando se encuentran en su cocina, entre 200 sarténes de acero de diferente dimensión y muchos cuanto los cuchillos afilados, platos y fuentes de cerámica y cuencos de plástico de diferente forma y tamaño, sus fuegos y hornos. Lugar de creatividad sobre aquella barra de mármol y madera dónde por horas está a preparar y picar limpiándose las manos sobre su delantal de algodón.
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Un amor repentino

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“La mía es como una historia simple muchos otras que ya he sentido, soy un hombre que se ha enamorado de esta ciudad y ha quedado.”
Por casualidad he conocido Nico, en una tarde como muchas al barrio. Un hombrecito simpático con mucha gana de divertirse. Entre una cerveza y lo otra hemos empezado a hablar, y así me ha contado su historia. Ace cinco años tomò un avión de Lima dirigida por Madrid, dónde tuvo de los parientes que pudieron ayudarlo por los primeros tiempos. Se encontró un trabajo, y fue a vivir solo.
Pero la capital no fue lo que buscó, fue difícil ambientarse. Queria vivir una vida tranquila, serena, a lo mejor encontrar a una mujer y a lo mejor hacer lo que siempre ha soñado de hacer, el cocinero. Tenia un amigo que vivió en Alicante y tan decididos de probar éste nueva aventura. De aquel momento se enamoró de su mar y de su sol y así quedó.


IDEA, LUCE E GRAVITA’, BEN CALIBRATE

Quando l’architetto russo Kostantin Melnikov decise di costriursi casa propria, quel cilindro bianco affascinante a Mosca, scrisse queste parole essenziali: “Essendomi convertito nel mio committente supplicai [l’Architettura] che si spogliasse per una volta del suo vestito di marmo, che si lavasse via il trucco e si mostrasse per comè, NUDA come una dea, giovane e gracile. E come la vera Bellazza, rinunciasse ad essere piacevolee compiacente”. (Kostantin Melnikov, Na shcet doma, 1953, Archivi di Melnikov)

Quindi è questa la bellezza che uno vorrebbe per la propria Architettura. Una bellezza nuda, intelligente, ESSENZIALE, capace di affascinarci nella mente e nel cuore.

Nella mente, con la logica schiacciante della ragione; con la preciosa della dimensioni, con l’efficacia delle proporzioni, con la chiarezza della Scala. Con un’idea costruita.

Nel cuore, con il caldo sentimento dell’emozione. Con lo splendore della luce. Con la serenità dell’ordine spaziale che controlla la gravità.

E sono, IDEA, LUCE e GRAVITA’, i tre principali componenti di quell’ Architettura che io chiamo ESSENZIALE. Questa architettura che proclama il PIU’ CON MENO. Come una riflessione su quel “meno è più” di Mies van der Rohe. Un più che vuole avere l’uomo, con la complessitò della sua cultura, come centro del mondo creato,, come centro dell’ Architetura. Un meno che, oltra il minimalismo, si propone di raggiungere il fulcro della questione, “arraverso solo un preciso numero di elementi” in grado di tradurre fisicamente queste idee.

Idea, Luce e Gravità. Niente di più e niente di meno.

Alberto Campo Baeza – L’idea costruita

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Cuando el arquitecto rusos Kostantin Melnikov decididos de costriursi casa propia, aquel cilindro blanco fascinador a Moscú, escribió estas palabras esenciales: “Siendo convertido me en mi cliente supliqué [la arquitectura] que se desvistiera por una vez de su vestido de mármol, que se lavara fuera la treta y se mostrara por comè, DESNUDA como una diosa, joven y grácil. Y como el verdadero Bellazza, renunciara a ser piacevolee complaciente.” (Kostantin Melnikov, Na shcet doma, 1953, Archivos de Melnikov)

Luego es este la belleza que uno querría por la misma Arquitectura. Una belleza desnuda, inteligente, ESENCIAL, capaz de fascinarnos en la mente y en el corazón.

En la mente, con la lógica aplastante de la razón; con el preciosa del dimensionas, con la eficacia de las proporciones

con la claridad de la Escalera. Con una idea construida.

En el corazón, con el caliente sentimiento de la emoción. Con el resplandor de la luz. Con la serenidad del orden espacial que controla la gravedad.

Y soy, IDEA, LUZ y GRAVITA’, los tres lo principal componentes de quell’ Arquitectura que yo llamo ESENCIAL. Esta arquitectura que proclama el MÁS’ CON MENOS. Como “menos una reflexión sobre aquellos es más” que Mies van der Rohe. Un más que quiere tener al hombre, con el complessitò de su cultura como centro del mundo creado, como centro dell’ Architetura. Un menos que, oltra el minimalismo, se propone de alcanzar el fulcro de la cuestión, “arraverso solo un preciso número de elementos” capaz de traducir físicamente estas ideas.

Idea, Luz y Gravedad. Nada más y nada menos.

Alberto Campo Baeza – La idea construida