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En cuanto a lo tratado anteriormente, el enunciado fue mutando y evolucionando a lo largo de esta semana. Desde esa idea técnica de tratar los materiales a buscar cierta inspiración, cierto cauce en efectos que quería llegar a conseguir tratando este material. La elección es la del plástico, como se menciona en la entrada anterior, y en concreto, ese plástico que encontramos desgraciadamente en gran abundancia en las playas.

Hablo de la botella de plástico, me necesario que a la hora de jugar con plásticos tendría que se estos que encontramos como residuales en la gran mayoría de costas españolas, como por ejemplo la vega baja. Es un reto, más bien, como conseguir cambiar el significado de la botella de plástico en la playa desde un ámbito residual a algo enriquecedor. Manteniendo esta idea, surge la fijación en cierto efecto que me parece curioso y placentero, disfrutable. Me refiero a ese efecto, que no se como denominarlo todavía, que se genera en aguas calmadas, pero vibrantes, el cual se caracteriza por filtrar la luz a través de una superficie transparente en continuo movimiento ondulatorio. Esta ondulación es la culpable de que se distorsionen los haces de luz y generen formas, un movimiento armónico que a mi particularmente me parece de gran belleza.

Luego tenemos este efecto y las botellas de agua. ¿Ahora que?

Lo más positivo de las botellas de agua en este caso es tanto su transparencia como su habilidad para contener un volumen, pues es un contenedor. Por ello, cabe estudiar que posibilidades hay para ese relleno, estas son infinitas, desde elementos cristalinos, opacos, translucidos a brillantes, luminiscentes, fosforescentes.. Todo vale, con tal de ser efectista y generar ese cambio de objeto residual a enriquecedor.

Por mi parte, me decanto por la gelatina y los tintes, además de otros elementos que voy añadiendo durante la experimentación. La gelatina se piensa como una lamina colorida, gracias al tinte, que permita filtrar la luz del solo y darle tonalidades que jueguen con el mar, que den color y sean partidarios de esos filtros de luz.  Además, se le añaden elementos como palitos de café reciclados de plástico transparente o trozos de silicona reciclada, junto con ciertos elementos reflectantes como la purpurina y hebillas doradas. El resultado se encuentra registrado tanto en fotografías como en un vídeo.

En un primer test mediante la silicona:

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Y por último en un segundo, añadiéndole el agua marina para reducir su densidad pero llenar todo el volumen dándole una mayor potencia. Estos son los resultados:

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Vídeo de la experiencia: