20161110_undulatoryfeeling

Retomamos la idea de la intervención anterior para quedarnos con esa fijación y casi obsesión con el movimiento ondulatorio de la ola, de como esta va transportando una energía que nosotros, a la hora de “vivenciarla”, tratamos de evitar esquivándola o simplemente no disfrutándola.

La cuestión es , ¿Cómo podríamos aprovechar ese movimiento? quizás haciéndonos a él.

Lo más cercano que tenemos como experiencia frente a la hola, y quizás la más apasionante de todas es el surf. Esa forma de conseguir construir un artilugio o instrumento que nos permite, mediante nuestro cuerpo, dominar una ola hasta el punto de domarla deslizándonos a su través. O quizás, algo más al alcance de cualquiera, el hecho de comprar una colchoneta hinchable y dejarse perder en el mar mirando el cielo. A ese punto quería llegar, pero, como lo transformamos a un espacio a lo grande, que cambie la forma de vivenciar la playa a partir de este.

Así surge, y a raíz de la última intervención este dispositivo. Reinventando el módulo, haciéndolo mas precios y con una mayor contacto con el usuario podemos generar un artilugio que nos permita componer el espacio de distintas formas.

Esta vez, el módulo tiene una estructura de sandwich la cual se compone de un núcleo rígido perforado que permite dotar de rigidez al conjunto y comunicar las partes mas exteriores, que son unas láminas estancas que contienen el fluido o el aire, y que generan unos juegos de presiones con el usuario al ser pisado o presionado con cualquier parte del cuerpo.  Además, gracias al estudio de los anclajes podemos desarrollar varios tipos que nos permitirán generar matrices fijas que tendrán una mayor estabilidad, para cuando sea requerida, o por otro lado la unión que permite movilidad y hace que tanto el módulo como el usuario experimenten el movimiento ondulatorio.

A raíz de esta mirada al usuario, nace un segundo módulo, el cilíndrico. Sigue con esta misma filosofía de núcleo rígido y perímetro hinchable, pero eso sí, con diferentes soluciones en cuanto a su nudo. Así permite una mayor adaptación tanto a la curvatura de la ola como a la del cuerpo humano.

Por último, toda esta estructura se apoya en nueve elementos de hormigón que funcionan a modo de espigón pero que entre ellos guardan una distancia que genera una forma de embudo. Esta característica geométrica sirve para generar un efecto venturi tanto de viento como de agua, el cual, en su punto de máxima presión moverá unas turbinas que traducen esa energía de las olas mayorada en energía eléctrica. También permite controlar el temporal protegiendo la estructura.

Todo ello se explica mediante los detalles constructivos dados:

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