Transduciendo la erosión

Tal y como expuse en la anterior publicación, considero que el factor decisivo para la morfología de los elementos que proyectan las sombras de estudio es la erosión tanto por el aire como por el agua del mar. Como planteamiento para el transductor lo que he buscado es que éste sufra esas fuerzas y las transforme en algo que me diga como de intenso está siendo ese fenómeno en el lugar donde está ubicado.

La idea es emplazar varios testigos en una zona y dichos testigos serán de diversa dureza, impermeabilidad y cohesión. Los testigos se dejarán bajo un periodo de estudio en la zona de interés y se medirá cuánto han disminuido.

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Los testigos mentados estarán compuestos en porcentajes variables de yeso y  terracota, y con un posible acabado cohesivo e impermeabilizante, con el fin de obtener muestras de diversas resistencias. Éstas tendrán una altura de 4 cm para poder cuantificar las repercusiones de la erosión y así saber como de intenso es éste.

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Las muestras que os enseño están pensadas para mezclarse en el propio campo de estudio e implantarlas en la morfología del propio terreno “in situ”.

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Los materiales que utilizo, como ya he dicho, es en primer lugar la terracota  para hacer la arcilla, un material de por sí impermeable de bastante resistencia y cohesión si se hace bien la mezcla y se deja las 24 horas de secado pertinentes, sin fuentes de calor que aceleren el proceso. En segundo lugar el yeso, porque mezclado con la arcilla obtenemos una muestra menos resistente ya que la disgrega y la debilita contra el agua. Por último un barniz impermeabilizante especial para superficies porosas, con él lo que conseguimos es aumentar la resistencia al agua y la cohesión de la muestra.

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Aquí os muestro a cámara rápida cómo reproduzco el proceso que se debería llevar a cabo en la línea de costa en las zonas de interés para implantar los transductores.