EL CASI-TRANSDUCTOR

La excursión a la costa de Calpe, me dejó claro que la costa es un sitio muy peculiar para trabajar con objetos. Si algún problema cabe destacar de mi objeto anterior es no jugar con un flujo en concreto, porque jugaba con muchos a la vez: la energía solar, la energía calorífica, la resistencia de la arena, la penetración en la arena, las densidades, el movimiento del agua, etc. Pero esta semana había decidido enfocarme en el encuentro del mar con la tierra y centrarme en la fuerza de las olas, que aun a pequeña escala ya me sorprendió por su violencia.

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Si además pensamos en el disfrute de la costa nos viene a la cabeza enseguida deportes como el surf que ya se aprovechan  de esas olas, o el skimming algo más sutil que aprovecha el agua de la orilla. ¿Cómo aprovechar esa fuerza? ¿Cómo la disfrutamos? Si seguimos pensado en las olas, también conocemos lugares como los acantilados donde la gente se agolpa para ver el choque de las olas con las rocas, y si lo elevamos a la categoría de arte aparece Eduardo Chillida y su peine de los vientos. No hablaré, al menos en esta entrada del escultor, pero si de una parte del peine de los vientos. Esa parte son los túneles de viento que emergen del suelo generando una fuerte corriente de aire  salpicada de agua.

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Eso es lo que pensé que podía ser mi transductor. Una estructura rectangular que permitiese salir por arriba el aire generado por la corriente de las olas. Además de ser 100% disfrutable, como el peine de los vientos, interactuaría muy bien con la costa y se le podrían dar más usos. Por eso compré los materiales para construirlo y decidí ponerme manos a la obra. Cuando ya tenía todo para construir mi transductor me he encontrado con esto: Una persona que había hecho ya algo muy parecido: que no sólo hace el efecto que yo buscaba sino que además aprovecha para incluir un ventilador que aproveche la energía del chorro de aire.

Os dejo aquí el link

Ya pienso yo otra cosa.