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Siguiendo con el estudio de la erosión que provoca el flujo del mar y el devenir de las olas en los acantilados de la línea de costa, me propongo utilizar el material que estoy analizando, la arcilla, como acelerador de este cambio. Ya que el tiempo no lo podemos controlar, ese cambio es imperceptible a simple vista. Alguien que aparezca allí de repente, no sabrá cómo estaba el territorio hace 100 años y como estará en los próximos 100. La finalidad es ver en segundos lo que le ocurre a la roca en años.

Por ello, creo que la arcilla es un material idóneo para ver el proceso de fuerzas y tensiones que ejerce el mar sobre las rocas. Esto la llevará a tomar diferentes formas según los dos tipos de consistencia de la arcilla que estoy tratando. Así se pretende entender y conocer mejor el flujo de energía del mar y como este cambia la línea de costa.

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Tras el experimento, se puede observar como los dos tipos de arcilla siguen comportándose igual que en la playa, una de ellas permanece constante, inalterable, mientras que en lafoto-5-10-16-20-11-51-copia otra se puede ver como las “olas” la van diluyendo, perdiendo consistencia y dejando sus restos en el fondo. Al retirar los objetos se puede observar la sedimentación que ha formado la arcilla con unas formas no muy diferentes a cualquier paisaje costero. Si siguiéramos en este punto recreando las olas, el agua acabaría de disolver por completo la arcilla, secándose en una superficie prácticamente plana, como ocurre en la línea de costa con la playa. Es la cualidad de la maleabilidad lo que hace que la arcilla soporte las tensiones del mar y tome determinadas formas.

Como dice Santamaría en  La individuación y la técnica en la obra de Simondon: “Un individuo físico no aparece de una vez por todas, es más bien el foto-5-10-16-20-11-29resultado de un devenir en el cual está inscrito. (…) La forma emerge en un momento dado como resultado de una serie de tensiones y de presiones que condicionan su aparición.” Explica la realidad del individuo que propone Simondon en su obra, pero no es más que la realidad de la tierra, del universo… Estamos inmersos en un devenir de procesos en el que solo somos cambio. Al igual que la línea que separa tierra y agua, siempre ha estado en movimiento y así seguirá por mucho que el ser humano se lo intente impedir. La fuerza del mar siempre se impone, tenemos que aprender a convivir con ella.