Disolución en la playa

Una vez en la playa pusimos el objeto en escena y curiosamente, pese a que todo salió como yo preveía que iba a salir, me surgió la duda de hasta que punto era realmente disfrutable dicho objeto. Pude comprobar que la componente salina no afectó a la reacción y el hormigón se disolvió completamente con la segunda ola. Esto fue posible gracias al componente efervescente como aditivo del hormigón.

Uno de los enfoques que le di al objeto, que no fue acertado, fue el de esa connotación “representativa” de la vida que deja a su paso el mar con vegetación artificial. Pero gracias a esto he encontrado un posible flujo que tranducir que es el de la proliferación orgánica que las olas arrastran.

Gracias a esta reflexión me cambió la visión del resto de la excursión, ya que no podía parar de fijarme en esos pequeños ecosistemas que se generaban en los lindes del mar.

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En varias de las rocas entrocantros este tipo de vegetación halófila que era la que yo quería en una primera instancia para poner en el propio objeto, pero no llege a ejecutarlo así a causa de varios factores entre ellos el tiempo, y que para donde iba a estar situado el objeto no eran las mejores condiciones para la planta. Crecen en rocas cerca del mar pero que no están en continuo contacto con el agua del mar. Al ver esta foto en concreto me suscitó la reflexión sobre el flujo que estaba estudiando. Hasta elmomento me imaginaba pequeñas partículas o esporas que viajan por el agua hasta aderirse a una superficie y proliferar, pero son las mismas superficies las que funcionan de la misma forma pero con un flujo distinto que seria el aire si esta fuera del mar. ¿Qué seria entonces mi flujo, el aire, el agua del mar o la propia vida?

Este es el tipo de creaciones orgánicas que buscaba, cuando me imaginaba una ola dando vida lo grafiaba en mi cabeza como pequeñas algas creciendo entre las rocas salpicadas por el mar. Y estas son las imágenes que encontré, algas adheridas a las concavidades o surcos de las rocas, y donde mas densidad de ellas había era en las zonas de mayor inundabilidad.

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Y por ultimo la estampa que mas atrajo mi atención, por tratarse del material con el que había estado trabajando en mi objeto, fue esta que os muestro a continuación. En ella podemos observar las distintas degradaciones o mejor dicho variaciones que ha sufrido el hormigón en el tiempo.

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Al final del recorrido hubo un último escenario que llamo mi atención poderosamente y me sugirió una nueva línea de estudio que poco tenia que ver con la vida. Otra que de las cosas que obviamente arrastra la ola es la sal, que se queda depositada en las concavidades y al evaporarse el agua que la transporta cristaliza con otras partículas de sal. Esto es lo que vemos en la siguiente imagen, como estas pequeñas cristalizaciones se han ido generando entre la grava y las rocas que paran las olas del mar.

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De cara al siguiente paso que es el del trasductor, he pensado en dos posibles vertientes. En primer lugar el de parametrizar como estos organismos se adhieren y testear las superficies óptimas para que esto ocurra. Observar de alguna forma cuál es ese ritmo de crecimiento y como afecta a la transformación del material que lo sustenta. La segunda vertiente y por reciente que sea atrae mucho mi interés, es la de estudiar y medir esas formaciones salinas, como se puede preveer su aparición en función de la forma del objeto donde se van a crear. Estas cristalizaciones son posibles, como ya hemos dicho en el párrafo, anterior gracias a una determinada geometría que interactua con el agua salada del mar, y dicha geometría podría ser fácilmente materializada con hormigón.